Blog del mono Quintana

miércoles, 11 de noviembre de 2015


46.-LOS MOVIMIENTOS ANIMALISTAS.

*Rubén Darío Quintana B.

Anestesiólogo

El hombre es el depredador más grande de la historia. Hoy en día por compensación, por aceptación evolutiva de la humanidad, porque se han ido estableciendo normas que equilibran los abusos que en determinados momentos de la sociedad han existido, por convicción y por conveniencia mutua, para mantener los ecosistemas, se han creado asociaciones en defensa de los animales, que propenden por un trato con respeto por todos los seres vivos, y que son la base de las leyes que establecen límites aún en las temporadas de caza de muchas especies utilizadas para el consumo alimentario como la pesca o la caza de especies silvestres, como venados, que en algunos países, se define el número de individuos a cazar, para controlar la población y para evitar la extinción, a la cual el hombre contribuye, por intervencion directa, o indirectamente.

ANTECEDENTES

En la primera parte del excelente libro De Animales a Dioses, de Yuval Harari, demuestra como el Homo Sapiens es el culpable de la desaparición de los grandes animales en América, después de su llegada a este continente, hace unos 14000 años, desde Siberia, a través de Alaska, por donde se extendió hacia el sur, encontrando a su paso una gran variedad de climas y ecosistemas, en los grandes bosques de lo que hoy es Estados Unidos, los pantanos del Mississipi, los desiertos de México, las junglas de América Central, las cuencas del Amazonas, los valles y las montañas Andinas o las pampas Argentinas. Esto  ocurrió en  uno o dos milenios hacia 10.000 años a.C, cuando existía en estas tierras, una fauna mucho mas rica que en la actualidad.

La colonización de los sapiens en América, dejó un largo reguero de víctimas en la fauna, mamuts y mastodontes, roedores del tamaño de osos, manadas de caballos y camellos silvestres, leones de tamaño enorme, decenas de especies grandes, hoy completamente desconocidas, temibles felinos de dientes de sable, perezosos terrestres gigantes que podían pesar hasta ocho toneladas, y con alturas hasta de seis metros, y un zoológico exótico de mamíferos, reptiles y grandes aves. Un gran laboratorio de experimentación evolutiva. Toda esa diversidad desapereció, dos mil años después de la llegada de los sapiens.

Norteamérica perdió 34 de 47 géneros de mamíferos grandes y Sudamérica perdió, 50 de 60. Los felinos de dientes de sable, desaparecieron después de haber prosperado por 30 millones de años, y la misma suerte corrieron los perezosos gigantes y  todas las especies nativas mencionadas, inclusive insectos y parásitos que también se extinguieron. La conclusión es que la primera oleada de colonización de los sapiens, fue uno de los mayores desastres ecológicos de la historia, incluyendo la extinción de las demas especies humanas.

Esta tragedia ecológica, se volvió a repetir en innumerables ocasiones, y en una escala menor, después de la revolución agrícola, o sea que tenemos la dudosa distinción de ser la especie más mortífera en los anales de la biología. Somos los culpables de los grandes desastres biológicos de la historia, y no hay forma de eludir esta verdad.

A diferencia de sus homólogos terrestres, los grandes animales marinos, sufrieron poco en las  revoluciónes  cognitiva y agrícola, pero ahora son varias las especies en vía de extinción, como resultado de la contaminación industrial y del uso excesivo de los recursos oceánicos por los humanos.

En un principio, los humanos recolectores, nuestros ancestros de hace 30.000 años,  en muchos lugares tenían una nutrición ideal y el cuerpo estaba bien adaptado a la dieta, aunque como básicamente tenían acceso a frutos maduros y miel, lo mas sensato cuando los encontraban, era comer lo que pudieran allí mismo, creando genéticamente un gen tragón, lo que es aceptado como la causa de que hoy en día nos atiborremos de comida con un alto contenido calórico que no es sana,  y está llevando a las sociedades actuales a padecer una plaga de obesidad. Esta misma teoría se aplica hoy por quienes preconizan otro tipo de dietas, como la basada en grasas porque sostienen que los humanos están formados para alimentarse de grasa porque lo que comían eran los restos que dejaban los grandes animales depredadores.

Con la revolución agrícola, y por la misma necesidad de asegurar el alimento, llegó también la domesticación de animales. Se considera que el perro fue el primer animal en ser domesticado por el homo sapiens, aún antes de la revolución agrícola y hay pruebas incontrovertibles de ello hace 15.000 años, aunque pudo ser antes. Esto ha producido comprensión y afecto mutuo entre perros y humanos, mayor que entre humanos y cualquier otro animal.

Pero independientemente de esa empatía casi genética, el ser humano posee una infinita indolencia ante el dolor ajeno, y por eso históricamente ha sido un depredador no sólo de los animales que son los que menos capacidad tienen de defenderse ante la utilización de la inteligencia del Homo Sapiens para destruir y matar, sino también para acabar con sus congéneres pisoteándolos y extinguiéndolos como ocurrió en esa época, y ocurre hoy, en nombre de argumentos inventados o ficticios, llámense "ideologías", "religiones", colores políticos, mandatos "divinos", o humanos de líderes transitorios, pero todo en el fondo, será siempre el afán de poder o la ambición del dinero, lo que lo ha llevado a crear fronteras políticas, castas, o grupos de poder que imponen ideas tontas, como la sangre azul, o ideales políticos peligrosos que solo perpetúan el dominio y la riqueza de grupos determinados, que pasan por encima de la seguridad, el respeto y la vida de otros seres vivos, llámense humanos u otros animales.

ORIGEN Y TENDENCIAS

La domesticación reconoce una consideración especial a ciertos animales, que depende del entorno cultural o el lugar, o la utilización según le plazca o le sirva al hombre. Esto es el origen según las culturas, del bienestar animal que ha llegado hasta reconocer algunos derechos por intermedio de leyes y tratar de protegerlos en donde pertenecen o sea en su ambiente natural.

En la antiguedad, se aceptaba el derecho de los humanos de conseguir la comida de la pesca y la caza, y posteriormente de la ganadería, concepto teológico de dominio (Génesis), sobre el mundo no humano, y la suposición de que los animales no podían tener derechos, porque no tienen razonamiento, lenguaje o conciencia. La biblia da a entender que los humanos pueden usar los animales como alimento, y para sacrificios religiosos.

Los primeros enfoques animalistas, proceden de las enseñanzas filosóficas budistas y afines que desde un siglo a.C., ya enseñaban doctrinas de la no violencia, y apego a la vida de todas las criaturas.. Por el siglo VI a.C., Zaratustra, considerado el primer protector conocido de los animales, prohibió el sacrificio de bueyes en Persia y posteriormente Pitágoras ( -580-500) a.C., considerado el primer filósofo de los derechos, se declaró en favor del respeto de los animales. Sin embargo, la crueldad, el maltrato y el desprecio por los animales, fue la tónica corriente en la mayoría de pueblos que pasaron por Europa, ejemplo: Los Romanos usaban los animales salvajes para luchar con los gladiadores para regocijo del público, y en los siglos siguientes, edad media y moderna, la superstición, la crueldad, la barbarie y la ignorancia, causaron muchos estragos, por ejemplo en gatos y lobos identificados con la brujería, o espectáculos públicos degradantes de peleas de gallos, de perros, toros con perros, osos con perros, y un sinfin de atrocidades.

Solo en 1786, el inglés Jeremy Benthan propuso ampliar las consideraciones morales también a los animales, y se empezaron a promulgar leyes prohibiendo el maltrato y en el siglo XX, se promovió la ética en la investigación para que en los experimentos se cause el menor sufrimiento posible, y en 1975 Peter Singer en su libro Animal Liberation, promueve una nueva ética del tratamiento hacia ellos, y se empieza a hablar de los derechos de los animales

En los años 70 se inician movimientos sociales que promueven la transformación cultural que amplíe el circulo moral hacia todas las formas de vida, para que se reconozca que también tienen necesidades e intereses individuales y de especie, que merecen respeto y consideración. Todo esto se ha convertido en muchos grupos, en bandera política con efectos jurídicos . En Colombia también se han dado estos cambios. El Consejo de Estado reconoció que los animales pueden ser titulares de derechos, se estableció el control a los vehículos de tracción animal y a la tauromaquia; y la propia policía tiene escuadrones anticrueldad animal, y antitráfico de especies silvestres, la experimentación científica y la explotación de animales.

Se organizan frecuentemente foros contra el maltrato animal, de donde salen propuestas de orden social, cívico y legislativo, y se han aglutinado en el mundo Movimientos de Liberación Animal, que son movimientos globales de activistas que se oponen al uso de animales para la investigación, para alimento, entretenimiento, textiles( cuero, lana, peleteria) y defienden que son sujetos de derechos, mientras que otros manejan tendencias distintas, y sostienen que no tienen derechos per se, pero si sienten dolor, por lo cual el sufrimiento debe ser tenido en cuenta y evitarse..

Al mismo tiempo, se llegan a extremos, en la defensa de las creencias como sucede con algunos grupos como el Movimiento de Liberación Animal, que llega inclusive a ser considerado como grupo terrorista por el FBI; y se dan acciones de hecho riesgosas como las de Greenpeace, ONG ambientalista contra algunos barcos en defensa de las ballenas. Tambien hay excesos para otros en la protección y ayuda de algunas especies con inversión de recursos que son vistos por otros como recursos que deberían invertirse en franjas de población humana que sufren hambre y desnutrición, pero tambien se consideran una exageración los ofrecimientos comerciales suntuosos para animales como salas de velación, altares y su asociación con actos religiosos para mascotas, lo cual se va al otro extremo del amor por estos seres.

CONCLUSIONES

La discusión no es nueva y está abierta, porque frente a las consideraciones morales y éticas, se oponen las necesidades alimentarias de la especie humana, y los grandes y pequeños intereses económicos de una parte de las poblaciones del mundo que derivan su sustento del comercio, la crianza y sacrificio de muchas especies animales de las que el gran depredador, el hombre, deriva su supervivencia. ¡Ah difícil y lejos que está la humanidad de llegar a consensos en ese tema!, pero lo que si es cierto es que el ser humano debe generalizar conceptos morales y éticos que le impidan en todas las sociedades que se produzca maltrato, que haya tortura o sufrimiento en cualquier especie, que haya comercio ilegal, y que no se reconozca que todos los seres vivos merecen respeto, porque esa deshumanización está en la mente torcida y corrupta  de muchos seres que se creen humanos, y si tratan con crueldad y desprecio a los animales, de la misma forma lo harán con sus congéneres humanos, a quienes vemos con horror, que no respetan, asesinan, y tratan con la misma sevicia e insensatez con que actuó el homo sapiens original.......

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