46.-LOS MOVIMIENTOS ANIMALISTAS.
*Rubén Darío Quintana B.
Anestesiólogo
El hombre es el depredador más grande de la
historia. Hoy en día por compensación, por aceptación evolutiva de la
humanidad, porque se han ido estableciendo normas que equilibran los abusos que
en determinados momentos de la sociedad han existido, por convicción y por
conveniencia mutua, para mantener los ecosistemas, se han creado asociaciones
en defensa de los animales, que propenden por un trato con respeto por todos
los seres vivos, y que son la base de las leyes que establecen límites aún en
las temporadas de caza de muchas especies utilizadas para el consumo
alimentario como la pesca o la caza de especies silvestres, como venados, que
en algunos países, se define el número de individuos a cazar, para controlar la
población y para evitar la extinción, a la cual el hombre contribuye, por
intervencion directa, o indirectamente.
ANTECEDENTES
En la primera parte del excelente libro De
Animales a Dioses, de Yuval Harari, demuestra como el Homo Sapiens es el
culpable de la desaparición de los grandes animales en América, después de su
llegada a este continente, hace unos 14000 años, desde Siberia, a través de
Alaska, por donde se extendió hacia el sur, encontrando a su paso una gran
variedad de climas y ecosistemas, en los grandes bosques de lo que hoy es Estados
Unidos, los pantanos del Mississipi, los desiertos de México, las junglas de
América Central, las cuencas del Amazonas, los valles y las montañas Andinas o
las pampas Argentinas. Esto ocurrió en uno o dos milenios hacia 10.000 años a.C,
cuando existía en estas tierras, una fauna mucho mas rica que en la actualidad.
La colonización de los sapiens en América,
dejó un largo reguero de víctimas en la fauna, mamuts y mastodontes, roedores
del tamaño de osos, manadas de caballos y camellos silvestres, leones de tamaño
enorme, decenas de especies grandes, hoy completamente desconocidas, temibles
felinos de dientes de sable, perezosos terrestres gigantes que podían pesar
hasta ocho toneladas, y con alturas hasta de seis metros, y un zoológico
exótico de mamíferos, reptiles y grandes aves. Un gran laboratorio de
experimentación evolutiva. Toda esa diversidad desapereció, dos mil años
después de la llegada de los sapiens.
Norteamérica perdió 34 de 47 géneros de
mamíferos grandes y Sudamérica perdió, 50 de 60. Los felinos de dientes de
sable, desaparecieron después de haber prosperado por 30 millones de años, y la
misma suerte corrieron los perezosos gigantes y
todas las especies nativas mencionadas, inclusive insectos y parásitos
que también se extinguieron. La conclusión es que la primera oleada de
colonización de los sapiens, fue uno de los mayores desastres ecológicos de la
historia, incluyendo la extinción de las demas especies humanas.
Esta tragedia ecológica, se volvió a
repetir en innumerables ocasiones, y en una escala menor, después de la
revolución agrícola, o sea que tenemos la dudosa distinción de ser la especie
más mortífera en los anales de la biología. Somos los culpables de los grandes
desastres biológicos de la historia, y no hay forma de eludir esta verdad.
A diferencia de sus homólogos terrestres,
los grandes animales marinos, sufrieron poco en las revoluciónes
cognitiva y agrícola, pero ahora son varias las especies en vía de extinción,
como resultado de la contaminación industrial y del uso excesivo de los
recursos oceánicos por los humanos.
En un principio, los humanos recolectores,
nuestros ancestros de hace 30.000 años,
en muchos lugares tenían una nutrición ideal y el cuerpo estaba bien
adaptado a la dieta, aunque como básicamente tenían acceso a frutos maduros y
miel, lo mas sensato cuando los encontraban, era comer lo que pudieran allí
mismo, creando genéticamente un gen tragón, lo que es aceptado como la causa de
que hoy en día nos atiborremos de comida con un alto contenido calórico que no
es sana, y está llevando a las
sociedades actuales a padecer una plaga de obesidad. Esta misma teoría se
aplica hoy por quienes preconizan otro tipo de dietas, como la basada en grasas
porque sostienen que los humanos están formados para alimentarse de grasa
porque lo que comían eran los restos que dejaban los grandes animales
depredadores.
Con la revolución agrícola, y por la misma
necesidad de asegurar el alimento, llegó también la domesticación de animales.
Se considera que el perro fue el primer animal en ser domesticado por el homo
sapiens, aún antes de la revolución agrícola y hay pruebas incontrovertibles de
ello hace 15.000 años, aunque pudo ser antes. Esto ha producido comprensión y
afecto mutuo entre perros y humanos, mayor que entre humanos y cualquier otro
animal.
Pero independientemente de esa empatía casi
genética, el ser humano posee una infinita indolencia ante el dolor ajeno, y
por eso históricamente ha sido un depredador no sólo de los animales que son
los que menos capacidad tienen de defenderse ante la utilización de la
inteligencia del Homo Sapiens para destruir y matar, sino también para acabar
con sus congéneres pisoteándolos y extinguiéndolos como ocurrió en esa época, y
ocurre hoy, en nombre de argumentos inventados o ficticios, llámense
"ideologías", "religiones", colores políticos, mandatos
"divinos", o humanos de líderes transitorios, pero todo en el fondo,
será siempre el afán de poder o la ambición del dinero, lo que lo ha llevado a
crear fronteras políticas, castas, o grupos de poder que imponen ideas tontas,
como la sangre azul, o ideales políticos peligrosos que solo perpetúan el
dominio y la riqueza de grupos determinados, que pasan por encima de la
seguridad, el respeto y la vida de otros seres vivos, llámense humanos u otros
animales.
ORIGEN Y TENDENCIAS
La domesticación reconoce una consideración
especial a ciertos animales, que depende del entorno cultural o el lugar, o la
utilización según le plazca o le sirva al hombre. Esto es el origen según las
culturas, del bienestar animal que ha llegado hasta reconocer algunos derechos
por intermedio de leyes y tratar de protegerlos en donde pertenecen o sea en su
ambiente natural.
En la antiguedad, se aceptaba el derecho de
los humanos de conseguir la comida de la pesca y la caza, y posteriormente de
la ganadería, concepto teológico de dominio (Génesis), sobre el mundo no
humano, y la suposición de que los animales no podían tener derechos, porque no
tienen razonamiento, lenguaje o conciencia. La biblia da a entender que los humanos
pueden usar los animales como alimento, y para sacrificios religiosos.
Los primeros enfoques animalistas, proceden
de las enseñanzas filosóficas budistas y afines que desde un siglo a.C., ya
enseñaban doctrinas de la no violencia, y apego a la vida de todas las
criaturas.. Por el siglo VI a.C., Zaratustra, considerado el primer protector
conocido de los animales, prohibió el sacrificio de bueyes en Persia y
posteriormente Pitágoras ( -580-500) a.C., considerado el primer filósofo de
los derechos, se declaró en favor del respeto de los animales. Sin embargo, la
crueldad, el maltrato y el desprecio por los animales, fue la tónica corriente
en la mayoría de pueblos que pasaron por Europa, ejemplo: Los Romanos usaban
los animales salvajes para luchar con los gladiadores para regocijo del
público, y en los siglos siguientes, edad media y moderna, la superstición, la
crueldad, la barbarie y la ignorancia, causaron muchos estragos, por ejemplo en
gatos y lobos identificados con la brujería, o espectáculos públicos
degradantes de peleas de gallos, de perros, toros con perros, osos con perros,
y un sinfin de atrocidades.
Solo en 1786, el inglés Jeremy Benthan
propuso ampliar las consideraciones morales también a los animales, y se
empezaron a promulgar leyes prohibiendo el maltrato y en el siglo XX, se
promovió la ética en la investigación para que en los experimentos se cause el
menor sufrimiento posible, y en 1975 Peter Singer en su libro Animal
Liberation, promueve una nueva ética del tratamiento hacia ellos, y se empieza
a hablar de los derechos de los animales
En los años 70 se inician movimientos
sociales que promueven la transformación cultural que amplíe el circulo moral
hacia todas las formas de vida, para que se reconozca que también tienen
necesidades e intereses individuales y de especie, que merecen respeto y
consideración. Todo esto se ha convertido en muchos grupos, en bandera política
con efectos jurídicos . En Colombia también se han dado estos cambios. El
Consejo de Estado reconoció que los animales pueden ser titulares de derechos,
se estableció el control a los vehículos de tracción animal y a la tauromaquia;
y la propia policía tiene escuadrones anticrueldad animal, y antitráfico de
especies silvestres, la experimentación científica y la explotación de
animales.
Se organizan frecuentemente foros contra el
maltrato animal, de donde salen propuestas de orden social, cívico y
legislativo, y se han aglutinado en el mundo Movimientos de Liberación Animal,
que son movimientos globales de activistas que se oponen al uso de animales
para la investigación, para alimento, entretenimiento, textiles( cuero, lana,
peleteria) y defienden que son sujetos de derechos, mientras que otros manejan
tendencias distintas, y sostienen que no tienen derechos per se, pero si
sienten dolor, por lo cual el sufrimiento debe ser tenido en cuenta y
evitarse..
Al mismo tiempo, se llegan a extremos, en
la defensa de las creencias como sucede con algunos grupos como el Movimiento
de Liberación Animal, que llega inclusive a ser considerado como grupo
terrorista por el FBI; y se dan acciones de hecho riesgosas como las de
Greenpeace, ONG ambientalista contra algunos barcos en defensa de las ballenas.
Tambien hay excesos para otros en la protección y ayuda de algunas especies con
inversión de recursos que son vistos por otros como recursos que deberían
invertirse en franjas de población humana que sufren hambre y desnutrición,
pero tambien se consideran una exageración los ofrecimientos comerciales
suntuosos para animales como salas de velación, altares y su asociación con
actos religiosos para mascotas, lo cual se va al otro extremo del amor por
estos seres.
CONCLUSIONES
La discusión no es nueva y está abierta,
porque frente a las consideraciones morales y éticas, se oponen las necesidades
alimentarias de la especie humana, y los grandes y pequeños intereses
económicos de una parte de las poblaciones del mundo que derivan su sustento
del comercio, la crianza y sacrificio de muchas especies animales de las que el
gran depredador, el hombre, deriva su supervivencia. ¡Ah difícil y lejos que
está la humanidad de llegar a consensos en ese tema!, pero lo que si es cierto
es que el ser humano debe generalizar conceptos morales y éticos que le impidan
en todas las sociedades que se produzca maltrato, que haya tortura o
sufrimiento en cualquier especie, que haya comercio ilegal, y que no se
reconozca que todos los seres vivos merecen respeto, porque esa deshumanización
está en la mente torcida y corrupta de
muchos seres que se creen humanos, y si tratan con crueldad y desprecio a los
animales, de la misma forma lo harán con sus congéneres humanos, a quienes
vemos con horror, que no respetan, asesinan, y tratan con la misma sevicia e
insensatez con que actuó el homo sapiens original.......
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