47 .-¿ESTÁ LA FELICIDAD AL ALCANCE DE TODOS ?
* Rubén Darío Quintana B.
DEFINICIÓN
La primera dificultad es unificar criterios para obtener una definición clara de lo que es la felicidad. Según el diccionario de la lengua castellana, es un estado de grata satisfacción espiritual y física, o también la ausencia de inconvenientes o tropiezos.
Es una emoción que se produce en una persona, cuando cree haber alcanzado la meta deseada, la cual se acompaña de una condición subjetiva de satisfacción y alegría.
Es un estado de bienestar subjetivo, o un estado de ánimo positivo. Tanto así, que un mismo hecho puede ser percibido de manera diferente por distintas personas ( felicidad vs frustración). Por ejemplo el resultado de un partido de fútbol, para los hinchas de un equipo y los de el otro.
Desde tiempos inmemoriales el hombre se ha preocupado por estudiar, definir, y conseguir la felicidad, y por ese motivo según quien la enfoque encuentra causas y consecuencias diferentes.
La psicología positiva, determina los factores endógenos necesarios para alcanzar ese estado de ánimo, y la psicología en general, analiza como se puede afectar por distintos factores externos e internos, como pueden ser la depresión y otros trastornos psicológicos, que pueden llevar a falta de felicidad del individuo, así existan en ese momento, situaciones objetivamente favorables.
La variabilidad de los niveles de felicidad, depende de tres grupos de factores: los genéticos, los factores asociados a la consecución de objetivos y deseos, y factores socio ambientales. Igualmente se deben tener en cuenta factores culturales, al valorar el nivel de felicidad que cada uno establezca para si mismo, en forma individual o colectiva.
La sociología, analiza los factores objetivos que se trazan como meta.
La antropología estudia los cánones que las distintas culturas tienen al respecto.
La filosofía estudia su concepto y realidad, y la califica y valora según sus vertientes.
ENFOQUE FILOSÓFICO
En la filosofía occidental, según Aristóteles, ser feliz es autorrealizarse. Lo calificaba como el fin último, un bien supremo, difícil de definir y describir. Afirmaba además, que todos estamos de acuerdo, en que queremos ser felices, pero cuando intentamos aclarar como podemos serlo, empiezan las discrepancias.
Para Epicuro, ser feliz, es experimentar placer continuo, intelectual y físico, y evitar el sufrimiento.
Para el Estoicismo, ser feliz es ser autosuficiente. Valerse por si mismo, sin depender de nada ni de nadie.
La felicidad es placer para algunos, honores para otros, y conocimiento intelectual para otros, pero la mayoría rechazan la riqueza como felicidad, aunque sea un medio para conseguir placeres u honores. Sin embargo, históricamente la han convertido en el centro de los objetivos de los pueblos, factor perturbador del equilibrio, generador de desigualdades, guerras, ignominia y muerte, aunque se disfracen los objetivos como búsqueda de felicidad para las mayorías, un fin utópico que no es el real y además poseer riqueza, no garantiza la felicidad.
Para algunos como Nietzsche, el ser humano no está concebido para la felicidad, sino que está destinado a sufrir, mientras que en la filosofía oriental, se considera como un estado de armonía interna que perdura en el tiempo, por lo cual se identifica como una cualidad y no como un estado de ánimo pasajero, como es definido en occidente.
Y hay nuevos conceptos, donde se considera que la felicidad es una actitud mental que el hombre puede asumir en forma consciente, es decir una decisión. O sea, si el individuo asume su vida sin condiciones, tal y como es en ese momento, y construye su forma de vivir basándose en ello, entonces es realmente feliz.
Existen factores que influyen en los niveles de felicidad, como el pesimismo, una actitud que dificulta la consecución de un buen estado anímico y el optimismo como una actitud favorecedora, pero no son determinantes como puede serlo la capacidad de dar soluciones a los diferentes aspectos cotidianos, lo que si hace a un individuo más, o menos feliz. No poseer esta capacidad, genera frustración, que sí es causa principal en la pérdida de la felicidad, mientras que la autorrealización proporciona serenidad y estabilidad en pensamientos y emociones por el equilibrio en las cargas emocionales y racionales.
PERSONALIDAD Y BIOQUÍMICA
La felicidad depende en gran medida de la personalidad, el temperamento, el humor, la actividad realizada, la adaptación a los cambios, lo mismo que de los factores genéticos.
Los estados anímicos son el resultado de la suma de procesos neuroquímicos, con los que la persona poco tiene que ver. Podemos favorecer o dificultar que sucedan, pero no impedirlos.
Esto plantea un enfoque diferente en la concepción de la felicidad, y este planteamiento defendido por los biólogos y expuesto ahora por historiadores como Noah Harari, autor del best seller del momento, De Animales a Dioses, sostiene que nuestro mundo mental y emocional, está regido por mecanismos bioquímicos modelados por millones de años de evolución. Esto quiere decir, que nuestro bienestar subjetivo, está determinado por un complejo sistema de nervios, neuronas, sinapsis y sustancias bioquímicas como la serotonina, la dopamina y la oxitocina. Entonces cualquier persona que salta de alegría por cualquier razón aparente, interna o externa, en realidad está respondiendo a sensaciones agradables en su cuerpo, producto de la secreción de varias hormonas que corren por su sangre, y a la cantidad de señales eléctricas que siente en distintas partes del cuerpo.
Nuestro sistema bioquímico interno, parece estar programado para mantener relativamente constantes los niveles de felicidad, lo cual juega un importante papel en la evolución, en la medida en que promueve la supervivencia y la reproducción o deja de hacerlo. De esa forma, nos permite gozar de descargas sensoriales placenteras, pero estas no duran para siempre, porque como decimos popularmente, lo bueno no dura.!, y de paso a sensaciones desagradables. Si el sexo no estuviera acompañado de placer, no se podría asegurar la perpetuación de las especies, y en cambio, si los orgasmos duraran siempre, se pondría en peligro la vida misma, por la falta de interés en la alimentación!!.
Pero existen diferentes niveles de felicidad predeterminados para cada persona, los cuales tratan de permanecer estables. O sea que independientemente de una infinidad de factores externos, positivos o negativos, cada uno alcanzará un nivel máximo de felicidad, porque está programado para eso. Para los biólogos, la felicidad está determinada por la bioquímica, aunque los factores psicológicos y sociológicos desempeñan un papel importante. Por tanto, la historia puede cambiar los estímulos externos que modifiquen la secreción de serotonina, pero no cambian los niveles de serotonina máximos establecidos, o sea no cambia el nivel de felicidad predeterminado.
Ningùn cambio sociopolítico hace que la gente sea mas feliz. Solo la manipulación de la bioquímica, lograría un cambio de tal magnitud, al aplicar tratamientos apropiados que afecten nuestro cerebro, sin recurrir a revoluciones o a la violencia que conllevan, y que ha sido el argumento histórico utilizado por el ser humano para destruir a sus congéneres. Un pequeño ejemplo de esto, se da con el uso de medicamentos antidepresivos en algunas personas, que sin cambiar regímenes políticos, hacen que mucha gente salga de su depresión y que sea por tanto mas feliz, comprobando que la felicidad está dentro.
Para una ideología liberal, la felicidad es un sentimiento subjetivo, pero en otro tipo de ideologías y en todas las religiones, se buscan formas objetivas de medir atributos y sentimientos como la belleza y la bondad, por lo cual se trazan parámetros de cómo se deben hacer las cosas y se desconfía de los sentimientos y las preferencias de una persona común, por tanto se desconoce la felicidad y las formas de conseguirla sin apegarse a esas reglas.
En algunas disciplinas como el budismo, la meditación busca la serenidad y la liberación del sufrimiento al comprender la naturaleza no permanente de todas las sensaciones y dejar de anhelarlas. Cuando la mente se vuelve clara, relajada y satisfecha, y la búsqueda se detiene, se aceptan las sensaciones por lo que son, entonces no hay angustia ni depresión, y en ese concepto se está más cerca de la felicidad.
A TRAVÉS DEL TIEMPO....
La felicidad no solo depende de condiciones objetivas como la riqueza, la salud, la apariencia física, las relaciones sociales, etc, sino también de condiciones subjetivas, muchas veces creadas estas, por las anteriores, como puede ser la autoimagen, por lo cual es difícil calificarla. Hoy en día, los medios de comunicación, imponen en todo el mundo unos estándares de vida del primer mundo a todos los demás países, entonces al compararse las personas en su forma de vida con un artista de cine de un país rico que muestra su opulencia y su imagen retocada, se va a sentir defraudado y menos feliz, o comparar nuestra forma de vida y nuestros hábitos de higiene y limpieza, según nuestras costumbres, con un campesino medieval, donde esos hábitos no eran una costumbre diaria ni mucho menos, es imposible, porque en cada caso se tienen expectativas muy distintas y difíciles de cumplir, lo cual supone, que la autoimagen creada, hace a unos más infelices al compararse con otros, pero nos hace pensar también, que los jóvenes en la antigüedad se comparaban con sus congéneres de la época, que estaban en igualdad de condiciones y no tenían ese factor determinante de infelicidad como sucede hoy.
Desde siempre ha existido interés por conocer y dominar las condiciones que producen y modifican la felicidad en el ser humano. La mayoría de la ideologías políticas y todas las religiones, se apropian de los conceptos que definen la felicidad para ganar adeptos para sus causas, aún basándose en definiciones triviales, sobre el origen real de la felicidad humana. Los nacionalistas preconizan que la autodeterminación política es esencial para nuestra felicidad, mientras que los comunistas postulan, que todos seremos felices bajo la dictadura del proletariado, y los capitalistas sostienen, que sólo el libre mercado puede asegurar la felicidad para la mayoría, al crear crecimiento económico y abundancia material, enseñando a la gente a ser emprendedora. Al mismo tiempo, todas las religiones, enseñan la fe, la oración y la consagración a su dios, como el único camino verdadero para encontrar la felicidad.
Los historiadores no se han detenido a comparar los niveles de felicidad en cada sistema, por tanto todas continúan siendo posibilidades hipotéticas y lo cierto es que la propensión del ser humano a utilizar mal el poder, ha hecho infelices a grandes masas humanas, en todas las vertientes políticas, tanto que se considera la existencia de una relación inversa entre el conocimiento y capacidad humana, y la felicidad. Pero por otro lado, también es cierto, que el hombre, ha aprendido a utilizar más sensatamente sus capacidades, como lo demuestran hechos notorios, como la fuerte caída de la violencia, (contrariamente a lo que creemos), la disminución de la mortalidad infantil en el mundo, el aumento del promedio de vida, los grandes avances de la medicina, la práctica desaparición de las guerras internacionales, la casi erradicación de hambrunas a gran escala, que ojalá no sean momentos de felicidad efímeros.
En definitiva, mucha gente busca medir de distintas formas la felicidad, y se van estableciendo parámetros para medir el bienestar subjetivo de la gente, y comparar con factores objetivos. Se acepta también que los factores sociales, éticos y espirituales, tienen un impacto tan grande en la felicidad como las condiciones materiales, y que las condiciones bioquímicas como resultado de la influencia de esos factores, son la causa final de la felicidad.
Se considera que la cantidad de altibajos que se pueden producir en el individuo, por el dinero, la salud, la enfermedad etc., causan felicidad o aflicción por distintos períodos, pero no en forma estable, en cambio, la familia y la comunidad, parecen tener mas impacto y duración en nuestra felicidad, aún independientemente de las condiciones económicas. Hay una correlación entre las condiciones objetivas y las espéctativas subjetivas. O sea que estar satisfecho con lo que se tiene, es más importante que obtener más de lo que se desea.
En ese sentido, algunos investigadores como el Dr Mathew Killingsworth, que estuvo hace muy poco en Colombia, plantea la necesidad de que las empresas propendan porque sus trabajadores sean cada vez más felices, ya que de esa manera generan mayor productividad, alcanzan mayor progreso individual y como consecuencia tendrán más sentido de pertenencia, lo cual es la base de una buena teoría del desarrollo económico de un país.
Si nuestra clase política, junto con la clase empresarial, quisieran entender estas teorías que tienen suficiente fundamento científico, junto con un cambio radical en el nivel educativo de la población, como base innegable del progreso de los países, con seguridad el desarrollo económico y social del país traería mejores ingresos para todos, incluyéndolos a ellos, que es lo que realmente les preocupa, pero sobre todo, los niveles de felicidad mantendrían al tope para todos, independientemente de sus tramoyas político económicas......
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