39.-EL PEDESTAL DE LOS
PIONEROS DE LA ANESTESIOLOGIA EN ANTIOQUIA
*Rubén
Darío Quintana B
Anestesiólogo
El doctor Juan Marín, considerado el padre
de la anestesiología en Colombia, entre muchos de sus aportes, eligió la frase
insignia y el emblema que enaltece y describe la profesión como ninguna, Deorum
Ars, el arte de los dioses, emblema ahora adoptado por la Sociedad
Latinoamericana y por varios países. Igual de valiosos han sido los aportes de
muchos de los que iniciaron con tesón y orgullo esta profesión, hasta llevarla
al prestigioso lugar que hoy ocupa, en el contexto general de las ciencias
médicas.
En Antioquia, hoy son tres Universidades
las responsables de formar con gran suficiencia académica, a los profesionales
de la anestesia en esta región, todos excelentes y adalides del progreso científico, como
cualquiera de sus pares en el mundo.
Pero nunca podremos olvidar, a quienes en
condiciones diferentes, con escasos recursos técnicos, científicos y
económicos, con una formación apoyada en la poca literatura científica
disponible en ese momento, y en la experiencia de quienes tuvieron la
oportunidad de conocer el desarrollo de la especialidad en otros países, y que
con su esfuerzo y dedicación, construyeron desde la Universidad de Antioquia,
las bases firmes para el crecimiento de una profesión floreciente y consolidada
como lo es hoy, con el concurso, la dedicación y el estudio permanente de los
hijos de estas tres universidades.
Se han escrito en Colombia varios libros
sobre la historia de la anestesia, donde con lujo de detalles, se describen los
mayores adelantos de nuestra ciencia en cada época, pero nunca será suficiente
el reconocimiento para quienes en nuestro entorno, fueron los pioneros en la
consolidación de la Anestesiología como una noble profesión, y para otros que
en forma concomitante, realizaron actividades también valiosas en otras áreas
del diario vivir humano.
Ha sido con mucho profesionalismo y
cumpliendo con su deber, como a través de los años han surgido colegas
destacados en las diferentes vertientes de la actividad, cumpliendo objetivos
específicos que han dado lustre, la han posicionado y han ganado el respeto
para el bien de las futuras generaciones. Quienes convirtieron un oficio
practicado por gusto inicialmente, en una verdadera especialidad, ejercida con
orgullo bajo los más altos estándares de la ciencia, en bien de la humanidad y
como complemento invaluable del desarrollo sin límites de la ciencia médica,
serán siempre los pilares fundamentales de ese desarrollo, que aunque el tiempo
borra de la memoria colectiva, es importante revivir su legado, para que su
recuerdo sirva de impulso a las nuevas generaciones, y para que el conocimiento
nunca deje de crecer.
En 1948, se fundó la Sociedad Antioqueña de
Anestesiología, con quienes ya ejercían su trabajo como anestesiólogos y a
partir de 1951, se empezaron a dictar cursos de anestesia al grupo de Internos
rotatorios, y posteriormente se inició el proceso de enseñanza de la profesión,
al dar inicio a cursos para formar anestesiólogos, con la ayuda de quienes ya
habían realizado su entrenamiento formal en Estados Unidos, que hicieron parte
de la Sociedad y luego del Servicio de Anestesiología de la Universidad de
Antioquia, creado en 1954.
En el año de 1958, la Universidad de
Antioquia, abre oficialmente el plan de residencia en anestesiología, que dió
como resultado el grado del primer grupo de anestesiologos en 1960.
Habiendo colaborado muchas personas en el
nacimiento de este oficio como profesión y siendo innegable su aporte en las primeras etapas y en el crecimiento de
la misma como especialidad, hubo personas que como homenaje merecen esta breve
y especial mención por la importancia de
sus aportes y el momento de su intervención en esta historia. Mencionemos
algunos de estos GRANDES:
SAMUEL
JIMENEZ POSADA
Inició sus labores en la administración de
anestesia en 1948, después de asistir a un curso dictado por el doctor Iván Gil
Sánchez, lo que le dio la idoneidad para que el Hospital lo llamara para
trabajar en media pensión. Fue el primero en organizar un curso básico de
anestesia para internos rotatorios, y luego para la residencia en anestesia,
erigiéndose como el pionero en la estructuración de la especialidad.
Considerado siempre, el gran autodidacta, y
quien con su permanente dedicación al estudio, al trabajo y la enseñanza, se
convirtió en el organizador del naciente Servicio de Anestesiología en el
Hospital San Vicente de Paúl, labor que por ser reconocida le valió
posteriormente el llamado desde Cali, para que ejerciera una labor de
reestructuración similar en la Universidad del Valle en 1958 y durante siete
años. Dio el doctor Jimenez el impulso a la instauración de nuevas técnicas
como la Epidural, la cual sirvió a los doctores Jairo Restrepo y Daniel
Hincapie para presentar su tesis de grado. Inició una parte muy importante del
manejo integral del paciente quirúrgico, como son las áreas de recuperación y
de preparación preoperatoria, que no existían en ese momento y promovió el
estudio de las ciencias básicas como parte importante de la formación de los
nuevos anestesiólogos. Fue generoso en la enseñanza de la intubación
endotraqueal y en la promoción de la investigación. Practicó la técnica de hipotermia (con hielo), en el manejo de pacientes para cirugía
cardíaca y cerebral. Hombre callado y aparentemente introvertido, que por su
personalidad mantuvo siempre un bajo perfil, pero nunca dejó de estudiar y
transmitir sus conocimientos. Ejerció su profesión hasta el año 2006.
NACIANCENO
VALENCIA JARAMILLO
Uno de los pioneros e ilustres de la
anestesiología en Antioquia y en Colombia, por su contribución al desarrollo de
la especialidad desde el punto de vista académico, gremial e institucional, y
gran maestro de varias generaciones.
Viajó en 1949 a Estados Unidos a estudiar
como fellow becado en la Universidad de
Georgia, durante 19 meses y regresó a Colombia en 1951 para dedicarse a la
docencia, inicialmente con tertulias semanales de estudio de la especialidad
que se reunían en su casa, hábito que lideró durante mucho tiempo, y se
trasladó luego al Hospital San Vicente de Paúl, como parte del programa
académico de la Universidad, inicialmente los lunes a las ocho de la noche, y
después los días lunes a las siete de la mañana, reunión de mucha importancia
para todas las personas interesadas en el aprendizaje de la anestesia y que
calificó con mucha razón al doctor Valencia como el Maestro de maestros, por la
entrega sin egoísmos de sus conocimientos, a través de toda su vida.
Lideró desde ASCOFAME en 1963, las pautas
de los programas de residencia, que abrían el camino hacia la
profesionalización de quienes ejercerían la anestesia en Colombia. En 1949, con
la creación de la Sociedad Antioqueña de Anestesiología, de la cual fue
cofundador, fue nombrado como primer presidente, cargo que ocupó en varias
oportunidades, dignidad también desempeñada a nivel nacional.
Recibió el "Ombredanne de Oro",
máxima distinción de la Sociedad Colombiana de Anestesiología, y la medalla de
oro Francisco Antonio Zea por parte de la Universidad de Antioquia, al reconocerlo como Profesor Emérito. Estuvo
activo en la profesión hasta el año 2001.
MARCELIANO
ARRAZOLA MERLANO
Al terminar medicina, se fue a hacer la
especialización en el Hospital John Hopkins de Baltimore y luego seis meses en
Nueva York, de donde regresó, para ejercer su actividad en el Hospital San
Vicente de Paúl. Fue presidente de la Sociedad Antioqueña de Anestesiología dos
veces, y también presidente de la Sociedad Colombiana, períodos en los que
contribuyó notablemente a la consolidación de la especialidad en Colombia por
su liderazgo y posiciones unificadas, análisis concienzudo y voz fuerte en los
momentos difíciles del crecimiento gremial en busca de la consolidación y
respeto de la especialidad.
Participó activamente en la formación de
destacados anestesiólogos antioqueños de dimensión nacional, quienes siempre lo
reconocieron como maestro y recordaron sobre todo la fluidez de su expresión
verbal, como símbolo de la formación humanística que debía tener todo
anestesiólogo.
JAIRO
RESTREPO TORRES
Sin ninguna duda, uno de los grandes
maestros de la anestesiología en
Antioquia y líder indiscutible de la Anestesia Pediátrica en Colombia. Desde el
internado mostró su interés por la anestesia, donde su espíritu investigativo y
sus sólidos cimientos en ciencias básicas como la fisiología, la farmacología y
la física, lo llevaron a sobresalir rápidamente en la innovación, la
introducción de nuevas técnicas y la publicación de trabajos en el área
pediátrica, campo poco desarrollado para el momento, que lo llevó a ser el más
ilustre pionero de esa subespecialidad.
Fue el primer profesor de tiempo completo
que tuvo la cátedra de anestesia en la Universidad de Antioquia, donde alcanzó
el máximo titulo de Profesor Titular Grado 7, vinculado desde 1962 hasta 1987.
La profundidad de sus reflexiones producto
de una gran calidad académica basada en claros conocimientos en la mecánica de
fluidos y en general en la física y sus aplicaciones, todo esto unido a una
vasta formación humanística, y su gran
pasión, la filosofía y sus aplicaciones en la medicina, llevarán siempre a
recordar al Profesor Restrepo, como el más exigente, el más respetado, el más
científico, y digno ocupante del pedestal de los docentes.
Su aporte en la formación de los
anestesiólogos, no se dio sólo en las salas de cirugía y en el disfrute de su
amena, variada y no menos profunda conversación informal, sino también en su
participación gremial, donde como presidente en dos oportunidades de la
Sociedad Antioqueña de Anestesiología, y una activa participación en los foros
nacionales, fue un abanderado del posicionamiento de la Anestesiología dentro
de las especialidades médicas, todas estas fortalezas reconocidas con el máximo
premio de la Sociedad, el "Ombredanne de Oro."
JAIME
GARCÍA RICAURTE
Egresado como anestesiólogo de la
Universidad de Antioquia en 1974, y
nombrado profesor en 1975 hasta 1990, y
jefe del Servicio de Anestesiología desde 1977 hasta 1984. Fue el gran
innovador en los programas de formación académica con la instauración de los
CIIA (curso intensivo de introducción a la anestesia ), programa que aún
persiste y ha sido replicado con éxito en varias universidades; la
implementación de las rotaciones para residentes por los servicios de
Cardiología, Neumología, Nefrología,
Cuidados Intensivos, y Dolor y de
ese modo se estableció el programa de formación en anestesia, en tres años, a
partir de 1980.
Institucionalizó las reuniones académicas
todos los días de 7 a 8 AM, y entre los años 80 y 81, organizó unas reuniones
que se llamaron los sábados científicos, reuniones de tipo académico realizadas
en distintos clubes de la ciudad, con conferencistas de diferentes partes, en
días sábado y con almuerzo incluido. Inició la publicación de la revista Deorum
Ars, la primera publicación local de tipo académico, que fue aceptada por la
biblioteca del Congreso, y se establecieron los primeros intentos para
estandarizar el manejo de la reanimación cardiopulmonar.
Logró que el Hospital conformara un equipo
de mantenimiento con varios ingenieros, el primero en Colombia con esa calidad,
asegurando de ese modo, un verdadero mantenimiento preventivo en los equipos y
la integración con el servicio de anestesia en el cuidado de máquinas, monitores,
ventiladores y redes, con el fin de evitar accidentes.
No menos activa y productiva fue su
actividad gremial, ocupando cargos en la Sociedad Antioqueña de Anestesiología
durante siete períodos, como presidente, vicepresidente y fiscal de la misma, y
en dos períodos en la Sociedad Colombiana de Anestesiología -SCARE-, como
vicepresidente y fiscal.
TIBERIO
ALVAREZ ECHEVERRI
Anestesiólogo de la Universidad de
Antioquia desde 1974. Pero su currículo es tan extenso, que es difícil definir
con una sola palabra su profesión. Profesor, Dolorólogo, Paliatólogo,
Tanatólogo, Cronista, Escritor, Historiador, Soñador, Cinéfilo o Mago.
Vinculado a la Universidad desde 1974 en
distintas actividades, debe ser considerado como el verdadero pionero del
manejo del dolor y creador de la primera
clínica con ese fin en Antioquia y en Colombia, actividad que en los últimos
años, derivó en cuidados paliativos y tanatología, en una franja de población
muy necesitada y poco atendida, como son los pacientes terminales y sus
familias.
Y otra actividad de la cual es
orgullosamente el pionero es la historia de la medicina y muy especialmente la
anestesiología en Antioquia, como lo
prueban dos libros escritos por otros pioneros en el país: La Historia de la Anestesia en Colombia, del
doctor Jaime Herrera Pontón, y el excelente libro Pioneros e Ilustres de la
Anestesiología en Colombia, de los doctores Bernardo Ocampo Trujillo y Julio
Enrique Peña, en los cuales, casi todas las referencias que aparecen sobre la
anestesiología en Antioquia, son sacadas de los diferentes libros y artículos
del doctor Tiberio Álvarez, en su abundante producción sobre el tema.
Además de los numerosos libros publicados
sobre los temas objeto de su estudio, son incontables los artículos publicados
en diferentes revistas, como, Iatreia, Revista de la Universidad de Antioquia,
Pro Dolore, Anaesthesia Deorum Ars, Revista Colombiana de Anestesiología, que
hacen de su hoja de vida, una inigualable carta de presentación. Pero no menos
notables son las otras actividades que completan sus pasiones al vivir, su
conocimiento sobre Charles Chaplin que lo convierte en un erudito y ameno
expositor sobre el tema, y en un estudioso y activo practicante de la magia,
que no sólo dedica para presentaciones públicas en distintos escenarios, sino
para el acercamiento y tratamiento de sus complejos pacientes, en búsqueda de
un lenitivo a su dolor.
LEÓN
DARÍO JIMENEZ POSADA
El gran desarrollo de la especialidad no
sólo se debe a la presencia de eminentes anestesiólogos que dedicaron su vida a
esta profesión. Tambíén otros profesionales han marcado un hito en esta
historia, y el más destacado León Darío Jimenez, quien desde estudiante de
ingeniería mecánica, ya conocía en compañía de su padre todos los vericuetos y
las dificultades que se presentaban en el hospital, lo que lo llevó a convertir
en una pasión los retos científicos que la solución de los problemas
difíciles generaban a los médicos de
muchas especialidades.
El Hospital San Vicente lo vinculó desde
1979 por sugerencia del doctor Jaime García en el servicio de mantenimiento, y
la Universidad de Antioquia en la misma época lo nombró Profesor Ad honorem,
cargo que ejerce desinteresadamente hace treinta y cinco años, enseñando sobre
Máquinas de anestesia, Ventilación mecánica, Ventiladores, Monitores, Redes de
gases, Esterilización, siendo después nombrado en el Ces, y la Universidad
Pontificia Bolivariana, en esas cátedras, para beneficio no sólo de los
residentes de anestesiología, sino de intensivistas y otros especialistas.
Continúa el doctor Jimenez, ahora con una
dimensión nacional, vinculado con muchos de quienes en los temas de
investigación, nuevas técnicas quirúrgicas o
diseño de equipos o programas de aplicación médica, enfrentan
dificultades técnicas o académicas, retos mayores hoy, cuando ya existe la
ingeniería biomédica, en nuestro país se está abriendo camino la investigación,
y muchos profesionales amantes de la ciencia, se están vinculando a ella, y
encuentran un gran apoyo en él para resolver sus inquietudes.
HECTOR
RAMIREZ BEDOYA
Médico de la Universidad de Antioquia y
Anestesiólogo de la Universidad Pontificia Bolivariana, combinó su dedicación a
la anestesiología, con una pasión que lo cautivó desde muy joven, su amor por
la música de la Sonora Matancera, que lo llevó a fundar y ser durante su vida
el presidente del Club Sonora Matancera de Antioquia, dedicado a la
investigación, el disfrute permanente y la difusión de la música cubana, que
fueron su alegría, su vibrar y su vivir.
Héctor escribió cinco libros, todos relacionados
con la música cubana, convirtiéndolo en uno de los mayores conocedores y
difusores en el mundo de este genero, conocimiento que lo llevó a compartir
gratos momentos, no sólo con todos los seguidores y amantes de la música, sino
también con los artistas, que en su época dieron lustre y brillo a una orquesta
con más de ochenta años de trayectoria.
Fue grande y admirable en otra dimensión,
por su amor y entrega a las cosas que hacía, intachable como persona, entregado
a su profesión y a su familia, con un vasto conocimiento sobre lo que fue su
gran pasión, dejo su legado y su inmensa colección musical, a su familia para
continuación de su obra y disfrute de los miles de seguidores, de estos también
pioneros de la música del caribe.
SUMA
Finalmente, nunca será justo elaborar una
lista de personas destacadas en una actividad porque son tantos quienes han
contribuido a su desarrollo, que sería interminable enumerar. Pero el tiempo
dirá quienes en cada universidad abrieron el camino para elaborar su propia historia,
y mencionará personajes, docentes, maestros en muchas áreas, como un Francisco
Echeverry, Libardo Marquez Arabia, Jorge Arias, William Patiño, Nury Socha, Maria Eugenia Gómez, Alonso
Noreña, y tantos otros, referentes obligados en el aprendizaje de las nuevas
generaciones, que hoy en día son mentes brillantes con proyección nacional e
internacional, que no dejan de crecer al compás del imparable cúmulo de
conocimientos que incesantemente y día a día, la ciencia médica produce, en
búsqueda de la excelencia, y para el
bien de humanidad....
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