*Rubén Darío Quintana B.
Anestesiólogo.
Como habíamos visto en el artículo anterior, el origen del poder, la prosperidad y la pobreza en los países de todos los continentes, según James Robinson y Daron Acemoglu autores del libro "Por qué fracasan los países", radica en el tipo de instituciones políticas y económicas que regentan las naciones y que en general han dominado el manejo de los estados desde 1689, época en que se inició la revolución industrial,considerado este evento, el punto de inflexión para el cambio socio-político en el mundo, así como lo fue para otros, la mayoría, la colonización europea, que con el objetivo básico de obtener riqueza de los países que invadieron, instauraron en ellos instituciones extractivas para la explotación de los recursos naturales de cada país, incentivando con ello, el dominio perpetuo de castas, que han gobernado desde entonces y por varios siglos, generando pobreza, y una cultura de hacer política en beneficio de unos pocos y en detrimento de la mayoría, lo cual no parece tener fin.
El camino a la industrialización, fue lento y tortuoso, por la resistencia de la clase dominante a modificar los esquemas económicos reinantes, y el temor de que la destrucción creativa, trajera consigo, la pérdida del poder político. Estos cambios se inician en Inglaterra entre los siglos XV y XVI, como resultado del nacimiento de instituciones pluralistas e importantes desarrollos en la sociedad, forzados después de muchas luchas internas contra el absolutismo de la monarquía, que obligó al nacimiento de algunos principios constitucionales fundamentales, a partir de lo cual el parlamento asumió el poder de tomar decisiones y ejercer un control firme de la política estatal, y aunque se mantuvo la figura del rey, empezó a existir pluralismo en muchas instituciones y un estado centralizado mucho mas efectivo, lo que no ocurrió en las colonias inglesas, donde persistió el manejo monopólico de ellas.
La revolución industrial, se manifestó en todos los ámbitos de la economía inglesa, especialmente en la mecanización de la producción textil, y tiempo después, y luego de muchas luchas internas, vino el cambio en la distribución del poder político y la creación de instituciones inclusivas. Esto se dio porque Inglaterra desarrolló políticas pluralistas y rompió con las instituciones extractivas en su territorio. La falta de centralización política, o un estado débil, son elementos en contra de la difusión de la industria y de políticas económicas inclusivas, por temor a la destrucción creativa, o porque el proceso de centralización política, a menudo crea una tendencia hacia el absolutismo, lo cual ha pasado muchas veces.
Todo lo contrario ocurrió en España, donde con el triunfo del absolutismo de la monarquía, se monopolizó el comercio, no se aseguraba el derecho de la propiedad para los emprendedores, se vendían los cargos y hasta se hacían hereditarios éstos, e incluso se vendía inmunidad frente a la justicia. El resultado fue el empobrecimiento de la población española, mientras Inglaterra se hacía rica.
Los absolutistas no tenían interés en que se dieran grandes masas de personas ricas e independientes, por temor a no poder gobernarlas. Se impedía la creación de fábricas y la importación de maquinaria. Esto ocurrió en el estado Austro-húngaro, en Rusia, en la China, y en muchos países del continente asiático y del África. La industrialización se desarrollaba en varios países del mundo, pero no en aquellos que formaban parte de los imperios colonialistas europeos, que no tuvieron ninguna oportunidad de beneficiarse de aquellas nuevas tecnologías, y menos de los cambios políticos y económicos que se estaban dando.
LAS RAÍCES DE LA DESIGUALDAD
Lo que trata de demostrar el libro, con lujo de detalles, es que la desigualdad en el mundo, se debe a que entre los siglos XVI y XX, algunos países aprovecharon la revolución industrial y la creciente tecnología, como motores de prosperidad, para encontrar su desarrollo, y otros no, por la persistencia de los regímenes absolutistas, o por carecer de estados centralizados, todo como rezagos del colonialismo europeo.
Hubo otro hecho que marcó un hito en los cambios gubernamentales, y fue la Revolución Francesa en 1789, que cambió los esquemas de gobiernos absolutistas, extractivos y creadores de desigualdad, aunque la consolidación de estos cambios fue definitiva hacia 1870 en la república francesa.
Los países que permitieron estos cambios, políticos y económicos, se encaminaron hacia el crecimiento y el desarrollo, como sucedió con Estados Unidos, que importó el modelo de Gran Bretaña, y después lo hizo Australia. En el resto de Europa, la llegada poco a poco de la industrialización, erosionaría el poder económico y después el político de las aristocracias gobernantes. En el resto del mundo, sobre todo en Europa oriental y la China, hubo mucha resistencia a la revolución industrial, en cambio Japón adoptó el modelo de Europa occidental. Con algunas contadas excepciones, los países ricos de hoy, son los que hicieron la revolución industrial en el siglo XIX, y los pobres, los que no la hicieron.
Hay ejemplos extremos como lo que sucedió en Sudáfrica con el apartheid, donde el despojo de la tierra a los agricultores africanos, la negación de las oportunidades, impedimentos para estudiar o competir por puestos de trabajo calificados, la creación de instituciones extractivas que sólo usufructuaban los blancos, condujeron a un empobrecimiento en masa, a una economía atrasada, que convirtió a Sudáfrica en el país menos igualitario del mundo, situación que se repite en distintas proporciones en muchos países, incluyendo a muchos de América latina.
CÍRCULOS VIRTUOSOS Y CÍRCULOS VICIOSOS
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Para perpetuar un estado de derecho con garantías y con instituciones inclusivas, se debe establecer un círculo virtuoso, donde ningún individuo ni grupo puede estar por encima de la ley. Debe existir una retro-alimentación positiva que proteja las instituciones, y cada vez haya mayor inclusión y distribución más equitativa de la renta, todo como producto de un juego político mas equitativo.
Por otro lado, las prácticas empresariales injustas y discriminatorias, dan origen a grandes monopolios en todos los ámbitos de la economía, y éstos se apoderan también del gobierno; no dejan entrar nuevos actores ni hacer reformas. Esto crea un circulo vicioso, donde instituciones políticas extractivas, favorecen instituciones económicas extractivas, con enriquecimiento de unos pocos a costa de la mayoría. Se genera un dominio ilimitado y sin control para los abusos de poder, y el poder absoluto corrompe. Se dan luchas intensas por el poder, pero no para cambiar las instituciones, entonces hay una persistencia de las instituciones extractivas, del subdesarrollo, y del poder en manos de las mismas élites.
COLOMBIA
Nos hemos acostumbrado a escuchar que se atribuyan las desigualdades, la pobreza, la violencia y el desorden en Colombia, a las guerrillas, al paramilitarismo, al narcotráfico, etc., cuando en realidad todos los problemas se derivan de la forma como ha sido gobernada, donde las élites políticas nacionales, delegan a las élites provinciales o locales el poder a cambio de soporte político y de no desafiar las élites nacionales. Se hacen pactos en las áreas rurales, con lideres locales de cualquier tipo, que es menos costoso que construir capacidad estatal en todo el territorio nacional. Arreglos como el alcanzado en 1902, entre los partidos liberal y conservador en la guerra de los mil días, o en 1958 con el establecimiento del frente nacional, demuestran como las élites, se reparten el poder, y hacen cualquier tipo de arreglo para perpetuarse en él.
La economía en Colombia, tiene un alto grado de monopolios, que son protegidos y a veces blindados por el gobierno, reforzados por comportamientos predadores e incluso violentos. Los mas ricos monopolizan diferentes sectores de la industria, la banca y los servicios (carteles), en un sistema político que carece de responsabilidad social, y que se extiende desde los sectores productivos hasta la distribución. El sistema de gobierno, crea ventajas para la criminalidad, y tal vez por eso, se convirtió a Colombia en un centro global para el narcotráfico. Ningún gobierno, ha podido romper el sistema fundamental de este estado, que originó los grandes problemas del país.Tanto la insurgencia, como la economía de la droga, son el resultado de un estilo de gobierno indirecto, que genera violencia e ilegalidad en la periferia. Por eso se sostiene con razón, que mucho más grave, que la violencia, el narcotráfico, la insurgencia y el paramilitarismo, es la corrupción que campea en el país, producto de las costumbres políticas reinantes.
Aunque Colombia tiene un largo historial de elecciones democráticas, no tiene instituciones inclusivas. Hay abundante registro de violaciones de las libertades individuales, ejecuciones extrajudiciales, violencia contra los ciudadanos, guerras civiles, pujas violentas por el poder, y esto no es lo que se espera en una democracia. Múltiples grupos ilegales en el campo y en las ciudades, que cobran vacunas, asesinan, secuestran, trafican y se consolidan como organizaciones de carácter nacional, con influencia política, que nombran alcaldes y congresistas que los apoyen, se apoderan de gobiernos locales en donde toman las decisiones, y se apoderan también de los impuestos.
Colombia no es un estado fallido, pero sí, sin centralización y lejos de tener una autoridad completa sobre todo el territorio, porque en gran parte de éste, no se tienen servicios públicos, ni tampoco hay ley ni orden, pero sí instituciones extractivas. La falta de ley, y los derechos de propiedad inseguros son endémicos en grandes zonas del país, debido a que no existe control ni presencia del estado.
Este gris panorama con el cual convivimos hace tantos años, da como resultado una sensación de inseguridad en la población, de zozobra e incredulidad por un futuro incierto, porque en el horizonte no existen alternativas. Para una clase política indolente que se rota el poder y cada día muestra una insaciable voracidad por el dinero, pero no tiene la mas mínima intención de cambiar el modelo, sino más bien de profundizar la extracción en su propio beneficio, se opone otra clase política de izquierda miope, que cree encontrar la gran solución para el país en el otro extremo, llevándolo hacía un gobierno de corte comunista, modelo que históricamente demostró que es inviable a largo plazo y cuyas élites terminan siendo más absolutistas, extractivas, usurpadoras de los derechos de los ciudadanos, y generadoras de pobreza, que las que hoy tenemos. Este modelo que fracasó en Rusia, en Alemania, se modificó en China, y que tiene en el mas alto grado de inequidad y de pobreza a Corea del Norte , Argelia, Vietnam o Cuba, no puede ofrecernos la menor posibilidad de salir de esta oprobiosa situación, sin llevarnos a una peor.
Resumen:
El libro es reiterativo en las teorías propuestas, e independientemente de que se crea en ellas o no, sostiene que hoy en día fracasan los países, porque sus instituciones económicas extractivas, no crean los incentivos necesarios para que la gente ahorre, invierta e innove, y las instituciones políticas extrativas apoyan hasta la muerte a las económicas que se benefician de la extracción, y en ese contubernio perverso, entonces, nunca habrá igualdad de oportunidades en los países subdesarrollados, sólo la perpetuación en el poder de una clase, y el consiguiente empobrecimiento de estos países, que de esa forma no encontrarán el camino hacia el crecimiento económico y el desarrollo. (Sudamérica, África, Asia, Oriente próximo).
En Colombia, sólo una muestra del inclemente clima de saqueo y vergüenza en que vivimos, lo vemos en el sector de la salud, que desde 1993, con la ley 100, pasó de ser un derecho fundamental y constitucional para todos los habitantes de este país, a convertirse en un negocio, para el enriquecimiento de unos pocos, que llenan sus bolsillos sin importar cuantas vidas queden en el camino, con tal de cumplir su propósito. Pero no satisfechos con eso, ahora pretenden hacer una reforma, que recorte mas los servicios de salud y empeore las condiciones laborales de los trabajadores del sector, con tal de hacer aún más lucrativo el negocio para las élites. Y es tal la desfachatez, que el presidente sale a decir que ese es el regalo de navidad que le tiene este año a los colombianos. Por eso únicamente nos resta esperar, otros cien años de soledad........
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