30.- EFECTOS
DELETÉREOS DE LA HIPOTENSIÓN PROLONGADA EN CIRUGÍA
*Rubén Darío Quintana B.
Anestesiólogo.
La hipotensión arterial, era definida como
una disminución por encima de un 30% de la presión de base, una situación que
puede presentarse súbitamente por múltiples causas y en diversos momentos en
cirugía y que en un individuo normal que se recupera en tiempo corto, la
mayor parte de las veces no deja secuelas.
Los métodos anestésicos de alguna manera
afectan la presión arterial; por depresión miocárdica, vasodilatación,
bradicardia, reflejos, posiciones o respuesta a medicamentos.
La presión arterial está determinada por
dos factores: 1.- La cantidad de sangre bombeada por el ventrículo izquierdo
hacia la circulación general a través de las arterias y 2.- La resistencia al
flujo sanguíneo, producida por las paredes de la pequeña circulación (arteriolas).
La presión tiende a ser mas alta, si hay mas sangre dentro de las arterias, o
si éstas están mas estrechas (vasoconstricción), y por el contrario, hay
hipotensión, si hay menos sangre para bombear, hay falla en la bomba
(ventrículo), o hay disminución de las
resistencias periféricas. El organismo trata de mantener estable la presión
arterial por varios mecanismos; ajustando la cantidad de sangre bombeada (gasto
cardíaco), por aumento del volumen o de la frecuencia, o modificando las
resistencias.
Puede considerarse entonces la presión
arterial, está determinada, por la frecuencia cardíaca, la precarga, la postcarga,
la contractilidad y la resistencia vascular sistémica. La alteración en alguna
de estas condiciones fisiológicas, puede resultar en hipotensión.
CAUSAS:
Puede alterarse la frecuencia cardíaca
(bradicardia), por agentes anestésicos volátiles, opiodes, beta bloqueadores,
bloqueadores de los canales del calcio, digitálicos, inhibidores de la
acetilcolinesterasa, defectos intrínsecos de la conducción, tono vagal
aumentado, etc, o, por el contrario por taquicardia debida a
fibrilación atrial o flutter.
Cambios en la precarga, por volumen
intravascular inadecuado, sangrado quirúrgico, vasodilatación, taponamiento
cardíaco, pneumotorax, trombosis, estenosis tricuspídea, pulmonar o mitral,
hipoproteinemia, etc.
Alteraciones en la postcarga,
vasodilatación por medicamentos, anafilaxia, sepsis, anemia, falla
hepática, shock neurogénico, obstrucción mecánica, cardiomiopatía, prolapso
valvular etc.
Afectación de la contractilidad,
cardiomiopatía no isquémica, isquemia miocárdica, infarto, disfunción valvular,
anestésicos volátiles.
La hipotensión intra operatoria, es un
evento de común ocurrencia en pacientes anestesiados y su verdadera incidencia,
es realmente desconocida. La causa más frecuente es la disminución del tono
vascular, junto con la hipovolemia relativa (hemorragias). El corazón aumenta
la fuerza de contractilidad y el volumen latido, si se aumenta la precarga,
pero ésta reserva se agota rápidamente, en corazones enfermos o isquémicos.
Una baja presión arterial lleva consigo
riesgos a la mayor parte de sistemas orgánicos, y aunque el organismo en casos
de emergencia, prioriza el flujo sanguíneo hacia los órganos blanco (cerebro,
corazón e hígado), una hipotensión puede llevar a isquemia cerebral, con toda la
gama de secuelas que pueden producirse cuando la supresión del aporte de
oxígeno se extiende por encima de cuatro minutos; o en el corazón, a riesgo de
arritmias, isquemia o infarto miocárdico; o, presentarse una falla renal o
hepática; o también compromiso en cualquier otro órgano, que puede resultar
afectado en forma temporal o permanente, además de alteraciones sistémicas como hiperglucemia, exceso de cortisol, retención de agua y sodio, oliguria, alteraciones de la mucosa intestinal, distensión abdominal, fiebre etc..
EN EL SNC
En la hipotensión, el daño más grave, lo
induce la hipoxia tisular, siendo el más perjudicado, el tejido cerebral, por el serio compromiso con la baja perfusión de éste y su poca tolerancia a la hipoxia. Se genera allí
una cascada de eventos celulares bioquímicos con valores de saturación
por debajo del 40% de oxígeno, nivel con el cual, ya se compromete el desempeño
cognitivo, por una circulación cerebral insuficiente para las demandas
metabólicas.
Una entrega inadecuada de oxígeno, induce
la muerte celular por falta de energía. Las células isquémicas, causan aumento
del calcio y el sodio intracelular, se estimulan receptores que inducen la
formación de inositol, trifosfato de adenosina y diacilglicerol, entonces, se
degrada el ácido araquidónico, el cual junto con el factor activador de
plaquetas, causa vasoconstricción, oclusión de vasos, aumento de la isquemia, y
daño consecuente.
CORAZÓN
La liberación del oxígeno miocárdico, es
una función de la presión de perfusión coronaria y del oxígeno contenido en la
sangre. Debido a la alta demanda metabólica de oxígeno, se llega fácilmente a
la isquemia coronaria, cuando no funcionan los mecanismos compensatorios del
corazón, como vasodilatación y aumento de flujo coronario, y es lo que sucede
con un corazón enfermo sometido a estrés, que rápidamente pierde el balance
entre la demanda miocárdica de oxígeno y su suplencia. La hipotensión intra operatoria,
ha mostrada estar asociada con la isquemia miocárdica peri operatoria, y la
incidencia del infarto peri operatorio se estima entre un 1 y un 17%, asociada
con una rata de mortalidad de entre 15 y 25%.
La mayor parte de los infartos
post operatorios, ocurre en los tres primeros días después de la cirugía. El
período peri operatorio, está asociado a un aumento de la actividad simpática,
taquicardia e hipertensión, que aumentan la demanda miocárdica de oxígeno y es
también un período donde se incrementa la actividad pro coagulante y la
predisposición a la formación de trombos, pero en mas o menos el 50% de los
pacientes con infarto fatal del miocardio, no se encontró evidencia de ruptura
de placa o trombosis a la autopsia. Un número importante de pacientes sufren
infarto peri operatorio sin síntomas detectables a pesar del monitoreo, y bajo
anestesia es mucho mas difícil detectarlos, aunque se considera que
monitorizando simultáneamente D II y V5, se puede detectar hasta el 80% de los
cambios en el ST, y puede aumentar el porcentaje hasta el 96%, combinando DII,
V4 y V5.
Debido a los grandes riesgos que una
hipotensión en cirugía puede acarrear, y además a las indicaciones para llevar
al paciente a una hipotensión controlada, se han establecido límites de presión
arterial para evitar que se afecte la perfusión y la oxigenación de los tejidos
en los órganos vitales. Se consideran por tanto niveles de presión arterial
sistólica entre 80 y 90 mms de Hg, o una presión arterial media (PAM)
entre 50 y 65 mms de Hg, en sujetos no hipertensos y una disminución de hasta un
30% de la PAM en pacientes hipertensos, como niveles relativamente
seguros, entendiendo que en un momento dado, el flujo depende de la interacción
entre los mecanismos regulatorios de la presión arterial central y el tono
vasomotor arteriolar local, controlado por el sistema nervioso autónomo, el
cual maneja el proceso de auto regulación de la microvasculatura en cada
órgano.
HIPOTENSIÓN CONTROLADA
Juega un papel relevante para reducir el
sangrado en intervenciones como las del oído medio, neurocirugía, oftalmología,
cirugía de cadera, trasplante hepático, cirugía vascular, mandibular y de
próstata, pero siempre hay que hacer un balance entre los beneficios y los
riesgos que puedan presentarse con la aplicación de la técnica, por los riesgos inherentes a ella, y además al restablecer la presión arterial a su nivel normal, suele presentarse un mayor sangrado.
Se puede disminuir la presión de múltiples
formas: Con medidas físicas, agentes farmacológicos, bloqueo
simpático, agentes anestésicos inhalatorios, opioides, vasodilatadores, como el
nitroprusiato de sodio, trinitrato de glicerol, adenosina, antagonistas de los
canales del calcio etc., inhibidores del sistema nervioso autónomo
(trimetafan), agonistas de los receptores adrenérgicos alfa2 (clonidina),
antagonistas de los receptores beta (labetalol), bloqueadores de los receptores
alfa1 (esmolol), inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (captopril,
enalapril), aplicables según las condiciones dadas y la necesidades, pero hoy
en día se obtiene un mejor perfil de seguridad y control, con el uso de
anestésicos volátiles, combinados con agentes como el remifentanil, que
son mas fáciles de administrar, con efectos mas predecibles y rápida
recuperación.
CONCLUSIONES
La hipotensión peri operatoria, es un
escenario muy frecuente, que para algunos investigadores puede llegar
hasta un 99%, dependiendo de los parámetros de medición empleados, pero cuyas
secuelas son variables dependiendo del tiempo total que permanece un paciente
en hipotensión, el cual es un fuerte predictor de complicaciones serias
post quirúrgicas, incluyendo la muerte. Seguramente por la frecuencia con que se
presenta este fenómeno en el período peri operatorio, se han desestimado sus
efectos deletéreos a mediano plazo, sin embargo los investigadores, han
encontrado incrementos en la morbilidad y mortalidad post operatoria hasta
treinta días después, que pudiera estar relacionada con estos eventos, ante la
ausencia de otras causas aparentes.
Por la importancia que reviste esta
situación, se ha tratado de crear un algoritmo para un manejo generalizado con
control del riesgo en sala de operaciones. Las preguntas pertinentes son: Qué
es realmente hipotensión y cuanto tiempo bajo esta condición se necesita, para
que se presenten malos resultados? En la Clínica Cleveland, donde se ha trabajado el
tema, han definido una línea base de 60 mms de mercurio para la PAM, y el
tiempo mínimo de un minuto en adelante.
Los resultados adversos se ven afectados por otros
factores muy importantes como las co-morbilidades, (aumentan 20% por cada
co-morbilidad), la pérdida sanguínea acumulada, la edad (por cada veinte
años, se duplica el riesgo). Pero hay una clara relación del tiempo de
exposición bajo el umbral, con el incremento de la mortalidad, hasta los
treinta días, e igualmente es importante, la profundidad de la hipotensión. Y
peor aún, con cada exposición a la hipotensión, el riesgo se aumenta entre un 4
y un 7%. Para otros investigadores, hay una modificación de la mortalidad a un
año, cuando ha habido una disminución de la presión arterial mayor del 40%.
Este inquietante panorama de riesgos
inherentes a un evento tan común, nos debe llevar a ser muy cautelosos con una
medida muy apetecida por muchas especialidades quirúrgicas, como una forma
fácil de controlar el sangrado, llamar a una vigilancia estricta y una
corrección rápida a fin de minimizar efectos indeseables; a reconsiderar la
técnica hipotensiva en pacientes con co-morbilidades como cardiopatía isquémica,
hipertensión arterial, enfermedad arterioesclerótica con compromiso renal o
cerebral, aumento de la presión intra craneana, glaucoma no controlado, bajo gasto cardíaco, insuficiencia hepática, anemia, hipovolemia, estenosis valvular aórtica o mitral, déficit de oxígeno periférico, o cualquier patología o condición
que pueda agregar riesgos a un proceso hipotensivo, para llegar a generar daños
transitorios o definitivos, no sólo desde el punto de vista del sistema nervioso
central, del corazón, el riñón, o el hígado, sino de cualquier tejido
orgánico que pueda verse afectado por hipoxia, hipoperfusión, acidosis, acumulación de productos de desecho, necrosis tisular o cualquiera de
los cambios fisiopatológicos o bioquímicos que se pueden producir a nivel local
o sistémico con una hipotensión prolongada.
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