Blog del mono Quintana

domingo, 8 de abril de 2012

3.-A PROPOSITO DEL ROBO A LA SALUD DE LOS COLOMBIANOS
Rubén Darío Quintana B.
Anestesiólogo.
 
A propósito del artículo escrito por el periodista JuanGossain en el periodico El Tiempo, sobre el robo a la salud en Colombia, somos muchos los que nos sentimos complacidos, porque en buena hora alguien que si tiene audiencia, que tiene una bien ganada credibilidad y respeto por su trayectoria, y honestidad en el manejo de muchos temas publicos de orden nacional, y que ademas tiene acceso a la informacion, pone el dedo en la llaga en un tema que se viene denunciando, tal vez en forma muy timida por parte del gremio médico, desde que se inició la Ley 100, pero siempre los políticos, los dueños del negocio y los ministros de turno,salieron a defender, por sus intereses creados, a un sistema corrupto y lleno de falencias, que en otras condiciones o en otros paises tendría que ser desmontado inmediatamente para dar paso a un sistema que verdaderamente tenga como prioridad y objetivo único la salud delos colombianos.
Las enormes deudas que tienen los aseguradores con hospitales y clinicas, son sólo una parte del trabajo ya realizado, porque se han inventado toda clase de argumentos para glosar un alto porcentaje de las cuentas, en un juego implementado para  negar o  retrasar los pagos por muchos meses y  luego conciliar en porcentajes infames,  lo que significa para las clínicas vender un producto a pérdida, cuando ellos ya han recibido el dinero por adelantado. Todo este carrusel es aceptado y tolerado por la Ley, pero es un método por el que se han llevado a la quiebra a no pocos hospitales y clínicas, y solo pueden sobrevivir en el sistema quienes tengan otras fuentes de financiaciaón que les permita subsidiar la operación, de lo contrario poco a poco irán llegando al colapso financiero. Solo el año pasado se vendieron en Medellin dos clinicas a precios irrisorios despues de quince años de esfuerzos de sus socios médicos, que dejaban hasta el 40 por ciento de sus honorarios mensualmente, para tratar de salvar una operación que a todas luces está hecha para que los internediarios sean los únicos que ganan. En el momento hay como mínimo dos  instituciones mas en la misma situación. Quienes compran son los mismos lobos disfrazados de ovejas, que ahora pretenden cerrar el círculo del mercado, para que sea mucho mas lucrativo.

Pensar en un cambio total es utopico, porque el interés de quienes dictan las leyes y sus títeres que las aplican, es exprimir aún mas el lucrativo negocio, sin importar las consecuencias que tenga en la salud de la población y mucho menos en los prestadores y en los gremios de la salud. Esa gallinita tendrá que seguir poniendo huevos de oro hasta nueva orden. Nos queda solo difundir denuncias como las que hace Juan Gossain, aunque sea solo la punta del iceberg, o esperar que alguien mas también se de cuenta, que cuando se tiene voz, la posición correcta es denunciar y  defender a quien es objeto de atropellos y abusos.  Nos queda también, como dice la Defensoría del Pueblo en su estudio, oponernos por medio de agremiaciones para equilibrar esos oscuros intereses o para conseguir de algún modo, negociaciones mas dignas.

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