Blog del mono Quintana

miércoles, 12 de agosto de 2015


44.-TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD, ALTERACIONES FRECUENTES QUE A TODOS NOS TOCA  CONOCER...
*Rubén Darío Quintana B.
Anestesiólogo.

Los seres humanos, por naturaleza somos seres sociales y por tanto, necesitamos vivir en comunidad y compartir con nuestros semejantes con todas las cualidades y defectos que cada uno exhiba en sus interrelaciones. Esas características, positivas o negativas según la aceptación que se tenga de ellas, crea lazos cada vez más cercanos, si hay afinidad entre las personas, o roces, indiferencia o rechazo cuando se oponen los conceptos o intereses.
Las sociedades crean y aceptan parámetros o normas para el comportamiento de los seres humanos, las cuales definen los límites de normalidad, y quienes se salgan de ellos, reciben tratamiento punitivo por cuenta de la justicia, si se considera que su actuación es violatoria de las normas y merece castigo, o tratamiento en salud si se cataloga como alteración mental y puede ser corregida por parte de la psiquiatría o la psicología por ser una enfermedad.
Pero hay algunas manifestaciones del comportamiento humano que no pueden considerarse dentro de la normalidad, porque de alguna manera causan alteraciones en las relaciones entre las personas y su presencia está en un porcentaje menor del actuar común de la población, pero tampoco llegan a calificarse como una enfermedad. No es posible diferenciar de forma absolutamente objetiva entre normalidad y anormalidad en la actuación cotidiana de los seres humanos, y aunque los criterios definidos son construcciones sociales, con influencias culturales, la patología se definirá a partir de los comportamientos atípicos o diferentes de los grupos de referencia.

Además de la intervención de las influencias sociales y de formación en los trastornos, hay que contar con las influencias biológicas sobre el desarrollo de la personalidad, las cuales se consideran algunas cercanas y otras lejanas. Estas últimas se originan en el código genético, e incluyen características heredadas, que se transmiten como parte de la historia evolutiva de nuestra especie, pero su modulación hace parte de las normas de convivencia de la sociedad. Y las proximales o cercanas, se refieren al temperamento y la constitución.
Comparando con los patrones psicológicos aceptados como normalidad, los psiquiatras y psicólogos han descrito 14 trastornos de la personalidad, y son ellos quienes califican si las personas en su actuación en la sociedad, cumplen con los parámetros establecidos para pertenecer a la normalidad, presentan rasgos de anormalidad o deben ser tratados.
Los trastornos descritos son: Esquizoide, Por evitación, Depresivo, Por Dependencia, Histriónico, Narcisista, Antisocial, Sádico, Obsesivo-Compulsivo, Negativista, Masoquista, Paranoide, Esquizotipico, y Límite.
( 3. Edición revisada del DSM.    Manual Diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales. )
La lista de criterios para cada trastorno de la personalidad incluye ocho o nueve elementos y para ser clasificada una persona clínicamente como  poseedora de un trastorno no tiene que tenerlos todos, y lógicamente corresponde a los profesionales del área mental hacer el diagnóstico, y por supuesto el manejo.
Para los neófitos en el tema, no es fácil identificar a que corresponden los súbitos cambios en la actuación cotidiana de alguien, ni aceptar las alteraciones evidentes en la personalidad de esa persona, bien porque por distintas razones se tiene que compartir con ella, o porque por la posición dominante que posee, se le tiene que aguantar en sus vaivenes mentales, la mayor parte de las veces, muy incómodos. Seguramente cada uno de nosotros, conoce una o varias personas que fácilmente encajan con cualquiera de los cuadros descritos como trastornos de la personalidad.
Pongamos un ejemplo hipotético en nuestro ámbito laboral: Un Cirujano dentro del quirófano operando, o un anestesiólogo en su diario trajinar. Suponemos personas inteligentes o aún brillantes por su historia. Se diría, buenos o excelentes profesionales en su campo; con conocimientos en muchas otras áreas; buenos lectores, excelentes conversadores, con una solvencia académica envidiable, pero llevados a un sitio en particular, el quirófano, o dedicados a desarrollar la actividad que conocen, operar o suministrar anestesia, demuestran una personalidad completamente distinta a la que se conoce,  anormal, altiva, prepotente, vulgar, violenta, explosiva, que maltrata especialmente a sus subalternos, insulta, vocifera, ofende y tira cosas. Como dirían hoy en día. Cuando menos se piensa,....Nos mostró el estrato!!!......Se le salió el sisben!!!!....Peló el cobre!!!!... Y lo peor, es un comportamiento que aparece por nimiedades, o sin causas justificables.
Una persona con esos rasgos, podría corresponder a dos trastornos de personalidad de los descritos, Sádico y Límite, cuyos rasgos son:

Sádico: Hostil de forma explosiva, sarcástico, cruel, dogmático. Propenso a repentinos estallidos de ira. Obtiene satisfacción a partir de la dominación, la intimidación y la humillación de los demás. Es terco y rígido.

Límite: Imprevisible, manipulador, inestable. Terror al abandono y a la soledad. Experimenta rápidas fluctuaciones del estado de ánimo. Oscila rápidamente del amor al odio. Se considera a si mismo y a los demás completamente buenos o completamente malos de forma alternativa.

Piensa uno, si eso pasa en este gremio, en el que se supone debe existir por formación cierto grado de control, como será en otros donde hay personas con un verdadero poder sobre los demás. No es fácil encontrar explicación para tales desafueros. Problemas en la educación? ...de formación en el Hogar? Carencia de capacidad de adaptación ante el estrés? Traumas psicológicos en la infancia? Non sancta procedencia? O una equivocada interpretación del verdadero papel que se tiene en la sociedad?
La verdad es que culturalmente si hay diferencias entre quienes ejercieron distintas profesiones hace unas décadas, con profesiones dominantes en su momento dentro de la sociedad, por ejemplo, sacerdotes, profesores, médicos, alcaldes, jueces o la policía, considerados casi intocables en algunas comunidades, lo que les daba la oportunidad de abusar del poder, y lo que es hoy en día el papel de esas personas en una sociedad que se supone mas equitativa (?)

Y así en cada uno de los trastornos, si miramos las características, encontraremos personas conocidas que corresponden a la descripción, y si posee la mayoría de elementos, es un prototipo de personalidad, un modelo psicológico. Para hacer el ejercicio mental, miremos la descripción de otros tres trastornos.

Antisocial: Impulsivo, irresponsable, perverso, ingobernable. Actúa sin tener en cuenta a los demás. Sólo cumple las obligaciones sociales, cuando sirven a sus fines. No respeta las costumbres, normas y reglas sociales. Se considera libre e independiente.

Masoquista: Respetuoso, fóbico al placer, servil, con tendencia a la autoinculpación, humilde. Anima a los demás a aprovecharse de él. Frustra deliberadamente sus logros potenciales. Busca la compañía de personas que lo culpabilicen o lo maltraten.

Histriónico: Dramático, seductor, frívolo, buscador de estímulos, superficial. Reacciona excesivamente ante acontecimientos nimios. Utiliza el exhibicionismo para conseguir atención y favores. Se considera atractivo y encantador.
 
La personalidad, no se limita a un solo rasgo, sino que incluye la totalidad de características de una persona, cognitivas, psicodinámicas y biológicas, que están interrelacionadas para dar estabilidad y consistencia conductual a una estructura muy compleja, y por eso, la etiología de los trastornos de personalidad, se sitúan en distintas áreas y los rasgos visibles de una alteración, pueden incluir características de varias alteraciones, lo cual hace que el tratamiento psicológico sea difícil, y las alteraciones sean resistentes a él.
 
La personalidad suele confundirse con dos términos relacionados: El Carácter y el Temperamento.
El carácter hace referencia a las características adquiridas durante el crecimiento, y posee un acierta connotación de conformidad con las normas sociales aceptables. El temperamento por el contrario, se relaciona con las disposiciones biológicas básicas hacia ciertas conductas.
 
( Ver el libro: Trastornos de la Personalidad en la Vida Moderna.
 Theodore Millon. )




 





 

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