*Rubén Darío Quintana B.
Anestesiólogo
La jornada de trabajo máxima en Colombia, por ley, es de ocho horas diarias y 48 a la semana, con algunas excepciones como son, cargos administrativos de manejo y otras en las cuales se permite hasta doce horas. En el sector salud, donde los servicios se deben cubrir las veinticuatro horas todos los días del año, se labora por turnos, y por comodidad o costumbre en la mayor parte de las instituciones los turnos son de doce horas. Independientemente del número de horas, la ley habla de la obligación de conceder períodos de descanso dentro de la jornada, bien sea para alimentación o relajación, pero no es obligación que ese tiempo esté incluido dentro de la jornada laboral y depende del contrato de trabajo, de las prerrogativas de una convención colectiva de trabajadores o de la voluntad de la empresa, considerar o no, ese tiempo como parte de la misma.
La tendencia mundial, no sólo como reivindicación o conquista laboral sino como resultado de muchos estudios, es a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, disminuyendo el número de horas semanales, adecuando las condiciones, el ambiente, el tiempo, los períodos de descanso, las motivaciones etc., para que el trabajador sea mas eficiente, mas comprometido, con menos riesgos, y con mayor sentido de pertenencia, y un trato mas humano, lo cual da como resultado un incremento en la productividad y la eficiencia, más creatividad, con menos errores, lo que termina siendo más beneficioso para la empresa.
Contrariamente a lo que aquí se vería como absurdo, hay numerosos estudios y muy serios, que demuestran por ejemplo, que el disfrute de una siesta en la mitad de la jornada, de alrededor de veinte minutos, por decir algo después del almuerzo, mejora el rendimiento en un 34%, y el estado de alerta en un 54%, según la NASA, o mejora la capacidad de aprendizaje en un 20%, como demostró la Universidad de California en sus estudiantes, y se incrementa la concentración y la productividad como lo han demostrado varias universidades en Alemania.
Una explicación lógica, la da el doctor Leonardo Sera, neurólogo alemán, quien manifiesta que conforme avanza la jornada laboral, el cerebro va acumulando adenosina, un nucleótido encargado de producir sueño, porque inhibe la actividad de las neuronas, lo cual lleva a una sensación de relajo. Al dormir una siesta, se reducen las concentraciones de adenosina, disminuye el cansancio y el sueño. El tiempo óptimo para este descanso es variable según los distintos estudios y va entre diez y treinta minutos, en un ambiente tranquilo y cómodo.
Los efectos benéficos incluyen, ayudar a mantener el buen humor; aumentar la intuición y la capacidad de resolver problemas, que son necesarios para un buen desempeño laboral; estar más alerta; mayor creatividad; mejorar el rendimiento, la memoria, y la sensibilidad, o como concluye un estudio muy grande hecho en Harvard con 28000 hombres y mujeres durante seis años, disminuir el estrés, favorecer la digestión, mejorar los reflejos, y bajar notablemente el riesgo de accidentes laborales. Por estas razones en varios países incluyendo Estados Unidos, Alemania y Japón, muchas empresas están modificando las condiciones para que sus empleados puedan tener estos descansos, casi que en forma obligatoria.
En Colombia con la implementación de la ley 100, y la intervención de los grandes capitales en el sistema de salud, algo similar a lo que ocurre en muchos países con economías de mercado, se invierte el concepto de servicio esencial humanitario y solidario, para transformarse en un gran negocio, donde la provisión de materiales, insumos, tecnología en general , y la misma prestación de los servicios se salud se convierten en una veta inagotable de recursos para las grandes empresas, y el médico mismo es absorbido y utilizado por el sistema, vende su conocimiento, cambia su condición para ser un obrero, y se pone en duda la liberalidad de una profesión, cuando tiene que cumplir las normas que le imponen gobiernos que lo que buscan es defender la rentabilidad de las empresas de los que detentan el dinero y el poder.
Reformas como la que se tramita actualmente, cambian el disfraz pero no el objetivo, y con el loable propósito de una mejor salud para todos, permiten perpetuar los réditos financieros de la misma élite que traza las políticas, mientras que los trabajadores de la salud, para mantener unos ingresos decentes a fin de sostener y educar a sus familias, sacrifican su calidad de vida, duplicando o triplicando los tiempos laborales, en varias instituciones, contribuyendo con los intermediarios a su propia explotación y poniendo en riesgo además de su seguridad, la de sus pacientes, porque el cansancio, fisiológicamente, no hace distinción entre las distintas profesiones, y de una u otra manera se va a afectar la atención.
Con el cambio obligado de mentalidad, ahora el administrador prioriza las estadísticas, sobre los resultados exitosos en el control de enfermedades, asume la productividad y la eficiencia sólo como un número donde se reemplaza la calidad en la atención, por el control del gasto y por la rentabilidad financiera de su empresa, y los logros que buscan no son satisfacer las necesidades en salud de una población, y mucho menos el avance científico de sus instituciones, sino que miden el éxito por los indicadores económicos y el incremento en el peso específico en la billetera de sus patrones, aunque para conseguirlo tenga que arrastrar la dignidad de los profesionales y demás gremios del sector, y peor aún, jugar con la salud y la vida de millones de compatriotas, que humildemente y sin saberlo se convierten en peldaños humanos que son pisoteados por los mercaderes en su afán de lucro.
Entonces, a diferencia de lo que ocurre en otros países las condiciones laborales del trabajador en vez de mejorar cada vez se deterioran mas, porque con la visión obtusa de nuestros gobernantes y dirigentes, no se mira a largo plazo sino en forma inmediatista, y se cree que "aprovechar" el tiempo del trabajador hasta el último minuto genera mas rentabilidad para la empresa, pero no se busca minimizar los errores, ni permitir creatividad y mucho menos incentivar la calidad en la prestación de un servicio, solo números y más números,...cantidad es lo que importa. Por eso los genios de la administración construyen por ejemplo clínicas sin areas de descanso, " porque aquí no se viene a dormir", sin darse cuenta que un médico o una enfermera en la noche, atienden mucho mejor a un paciente después de un descanso así sea de media hora, que con un cansancio acumulado de muchas horas.
Con la modalidad de contratación por " outsorcing" (subcontratacióm, tercerización, externalización), tan de moda en el sector salud para eludir las responsabilidades contractuales, los capataces con escaso tejido neuronal que se contratan para manejar el látigo, tienen el brillante argumento de decir: "Usted no tiene derecho a sacar tiempo para el almuerzo, porque se le paga por horas"!! Claro! , la empresa necesita muchas ganancias para calmar la insaciable voracidad de sus dueños y para financiar las campañas políticas de los honorables Representantes y Senadores de su nómina, igual o peor de voraces que sus generosos " mecenas", que se roban el dinero de la salud del pueblo, para comprar esas débiles conciencias, como acaban de aceptar en esta semana, más de quince senadores, que recibieron plata de las EPS, !y todos tan contentos!.
Por tanto, no podemos esperar de esta publicitada y manipulada reforma, más que un deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores de la salud, especialmente del gremio médico en todos los niveles, y un afianzamiento de la posición dominante de los explotadores del mercado, con el beneplácito de los inefables padres de la patria, que para eso recibieron un módico incremento en su sueldo de ocho millones de pesos.
ADICIÓN:
para los romanos o de ASCLEPIO para los griegos: Es el verdadero símbolo de la Medicina, con una sola serpiente y sin alas.
- CADUCEO:
- COPA DE HIGÍA
Se ha utilizado internacionalmente como símbolo de la Farmacia profesional.



El doctor Emilio Restrepo en uno de sus blogs tiene un artículo con énfasis en el gran volumen de trabajo de los médicos, donde ningún trabajador en Colombia llega a ese número de horas, 400, 500 y hasta 600 al mes, y la utilidad, o mas bien inutilidad de semejante esfuerzo. Sin embargo, sigo pensando, que el orígen de todo esto, está en los bajos salarios comparados con los años de estudio, la gran inversión que se hace en la formación y la permanente y necesaria actualización vs lo que ganan en otras profesiones, por ejemplo los señores congresistas.
ResponderEliminarDenle una leída por favor.
http://www.emiliorestrepo.blogspot.com/2013/06/colega-no-trabaje-tanto.html