Blog del mono Quintana

martes, 5 de marzo de 2013

18.- CIGARRILLO Y CIRUGÍA
Rubén Darío Quintana B.
*Anestesiólogo.
No es necesario abordar este tema mostrando la abundante evidencia científica que comprueba los efectos perjudiciales que se producen en la mayor parte de los sistemas orgánicos, con el hábito de fumar, tanto en los fumadores activos como en los pasivos.
Pero sí podemos mencionar algunas de las alteraciones que produce el cigarrillo a través de sus múltiples componentes. Se ha implicado como causante directo o como factor de riesgo, en la generación de cáncer de pulmón, boca, laringe, organos digestivos, aparato urinario, labios, lengua, faringe, pancreas, cuello uterino, higado, mama y ovario entre otros. El monóxido de carbono, el alquitrán y la nicotina, afectan grandemente el sistema cardiovascular, aumentan la fecuencia cardíaca, producen vasoconstricción, incrementan el consumo de oxígeno, favorecen la agregación plaquetaria y la disfunción endotelial, y por aumento de la carboxihemoglobina, comprometen la oxigenación tisular. Son un  factor de riesgo importante en la producción de la enfermedad cardiaca isquémica,  de aneurismas de aorta abdominal y un factor agravante de la hipertensión arterial.
El cigarrillo se asocia con la producción de periodontitis, gingivitis, bronquitis crónica, enfisema, epoc, úlcera péptica, enfermedad ateriosclerótica, enfermedades cardíacas, infarto del miocardio, enfermedad vascular periférica, accidentes cerebrovasculares, predisposición a infecciones y enfermedades respiratorias y niños de bajo peso. La mayoría de los efectos, son dosis dependientes, lo cual no quiere decir, que pequeñas dosis no sean perjudiciales.
También se describen, efectos deletéreos en la piel, como arrugas prematuras, piel seca, deshidratación, disminución de la nutrición de la misma y cáncer de piel.
La nicotina es adictiva y presenta todos los efectos pertinentes, tolerancia, compulsividad, sindrome de abstinencia, el cual es mas notorio de 24 a 48 horas luego de suspendido el cigarrillo, y va disminuyendo en un período de dos a cuatro semanas. También hay una dependencia sicológica y social.
RELACIÓN CON EVENTOS QUIRÚRGICOS
Un tercio de los pacientes que llegan a cirugÍa, son fumadores, y considerando que el cigarrillo produce efectos agudos y crónicos sobre el sistema cardiovascular, respiratorio, inmunológico, sobre la microcirculación y el metabolismo de las drogas, ha sido objeto de gran cantidad de estudios con el fin de minimizar los riesgos y complicaciones en este grupo de pacientes.
Está aceptado, que el fumar incrementa el riesgo de complicaciones perioperatorias, básicamente de tipo cardiovascular y respiratorias, lo mismo que la incidencia de infecciones postoperatorias, y afecta la cicatrización de heridas y huesos. Los estudios están enfocados a encontrar cual es la rata de disminución de las complicaciones al dejar el cigarrillo, y en que tiempo se obtienen los beneficios. La mayor parte de éstos han demostrado, que la cesación del hábito de fumar por ocho semanas previamente a la cirugía, reduce significativamente el porcentaje de complicaciones, tanto en anestesia como en cirugía.
No hay duda de que la abstinencia de tabaco a largo plazo ofrece al fumador, los beneficios mencionados, pero se discuten los beneficios de la cesación a corto plazo. Algunos estudios, no encontraron evidencia de la disminución de complicaciones, pero la mayoría aceptan que se disminuyen las desventajas agudas que se presentan por efecto de la nicotina y el monóxido de carbono en el sistema cardiovascular, mientras que los cambios en la función pulmonar, se toman probablemente como mínimo ocho semanas para mejorar, aunque algunos estudios, encontraron diferencias estadísticamente significativas con la cesación del hábito, cuatro semanas antes y cuatro semanas después del acto quirúrgico. Con estos tiempos, la incidencia de complicaciones relacionadas con el tabaco, se acerca a cero, y está claro que entre mas tiempo de abstinencia, menor porcentaje de complicaciones.
Ante un problema de salud pública y social de tantas proporciones, los gobiernos y particularmente los sistemas de salud, hacen campañas educativas y se toman medidas restrictivas para limitar el consumo, pero los resultados no son muy alentadores. A nivel individual se ha utilizado soporte sicológico, farmacoterapia, terapias con nicotina de reemplazo, programas de disminución progresiva y hasta hipnosis. Se está utilizando en el momento el bupropion, un medicamento antidepresivo, que incrementa los niveles extracelulares de dopamina, con una respuesta esperanzadora, pero debe utilizarse bajo supervisión médica.
Sin embargo, si de manejo individual se trata, lo mas importante es la motivación y en este sentido, el personal de salud debe jugar un papel esencial no sólo en la detección, sino en la educación, información y motivación de los fumadores y particularmente de quienes van para cirugía. Los médicos en la consulta, cirujanos, anestesiólogos, estudiantes, enfermeras y en general todo el personal de salud, que tradicionalmente ha mirado este tema con algo de indiferencia, debería con un poco mas de compromiso, por su posición dominante en estos aspectos, frente al paciente, ayudar a tomar conciencia de los riesgos y acompañar a los pacientes para que se suspenda el cigarrillo, aun si es necesario recomendando sustitutos de la nicotina, con los cuales no se presenta interacción con los anestésicos.
CONCLUSIONES
.- El hábito del cigarrillo está definitivamente ligado a la generación e incremento del riesgo de muchos tipos de cáncer.
.- El cigarrillo es un importante factor de riesgo para la enfermedad aterioesclerótica y cardiovascular en general.
.- El cigarrillo afecta negativamente otros sistemas orgánicos, con deterioro de éstos, en forma definitiva.
.- El cigarrillo produce cambios agudos en la función cardiovascular, los cuales pueden tener implicaciones graves en los pacientes que van a ser sometidos a anestesia.
.- El monóxido de carbono y la nicotina producen cambios en la liberación de oxígeno, en el balance miocárdico de oxígeno, y cambios en la función pulmonar, que incrementan grandemente las complicaciones pulmonares postoperatorias.
.- Para disminuir los riesgos, el camino ideal es suspender el cigarrillo mínimo ocho semanas antes, y en ese empeño, el personal de salud, incluyendo médicos generales, cirujanos, anestesiólogos, estudiantes, enfermeras, etc., debe tomar parte activa. Está comprobado que dedicar dos minutos concienzudamente a esta labor produce resultados mejores que muchas de las campañas que se utilizan.
.- Dejar el cigarrillo por un tiempo determinado, como consecuencia de un evento puntual, como un acto quirúrgico, debería convertirse en el mejor argumento para el cese definitivo de un hábito que genera tantas perdidas para el individuo, la familia y la comunidad.
.- El tabaco ha sido descrito, como el más grande desastre de salud de la historia humana y es la causa mas común prevenible de muerte y complicaciones;  y reducir los riesgos de morbilidad y mortalidad asociada a él, debe ser un compromiso de todos.

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