7.- EL AMBIENTE EN LOS QUIRÓFANOS
*Rubén Darío Quintana B.
Anestesiólogo.
Del Médico Dios a la Camaraderia Chabacana
(Camaraderia, no lo considera la RAE, pero como está en wikipedia, nos damos el lujo de usarlo)
Cuando hablamos o investigamos sobre el ambiente en el quirófano, siempre se piensa en temperatura, humedad, o las medidas que se normatizan y se aplican para el control de infecciones en ese lugar. Se encuentran fácilmente una serie de especificaciones técnicas que se deben cumplir, sobre la esterilización, contaminación, asepsia y riesgos laborales. Pero hay un aspecto que para la gente que no está en contacto con este medio, o para quien entra por primera vez, es un poco tabú, algo intrigante y seguramente es causa de temor. Es el ambiente como característica no solo física sino social, la atmósfera que lo rodea, lo que se vive. En cambio para quienes trabajamos diariamente en esas áreas, quienes disfrutamos o sufrimos allí de lo que se presenta, las circunstancias son cambiantes de acuerdo a infinidad de variables que se pueden dar; es otra cosa, es una realidad diferente cada vez, supeditada a la normatividad existente en cada institución, a la especialidad que esté operando, al tipo de paciente que nos ocupe, al momento en que esté la intervención, el tipo de anestesia que esté recibiendo el paciente, el conocimiento y la confianza que exista entre el equipo quirúrgico, la idoneidad de los especialistas y del personal, las dificultades que puedan presentarse, el tipo y la cantidad de aparatos que se utilicen, el monitoreo necesario, la complejidad del procedimiento, la personalidad y los gustos de las personas presentes y muchas otras cosas que van a determinar en cada momento y en cada quirófano, el nivel de ruido, la presencia o no de aparatos con música, el tipo de música y el nivel del sonido, el tema de conversación, el canto o el grito, el halago o el regaño, la complicidad o la injuria, la cordialidad y la paz, o el estrés y el señalamiento.
No existe como pudiera creerse un ambiente único e igual en todos los quirófanos ni en todos los hospitales, ni siquiera entre un quirófano y el que esta al lado. Quien determina esto? Pues las situaciones y las personas. Podemos analizar algunos casos.
Anteriormente, el médico tenía un estatus diferente, una actitud diferente, que no vamos a calificar si era buena o mala, era el médico Dios, donde la prepotencia y hasta la grosería creaban una barrera infranqueable con el personal, con los subordinados, y hasta con los colegas, y por supuesto con el paciente. Era el concepto incontrovertible, la decisión incuestionable asi fuera equivocada, era el rey en un pedestal, en el curubito, levitando por encima de los demás, la autoridad marcial única, el grito estridente, las pinzas contra la pared, el insulto sin respuesta, el temor; era el reconocimento a una figura?, o la sobrevaloracion del conocimiento? Eran otros momentos, y muchos de ellos fueron los pioneros, estaban haciendo historia y abriendo el camino. Para muchos de nosotros fueron nuestros héroes y los modelos a seguir. A quienes, antes y ahora seguimos respetando. Ademas la sociedad en general guardaba un gran respeto por la profesión, el médico tenía un sitio especial dentro de ella. No existía tanta normatividad para el desarrollo de la actividad, había credibilidad y la cultura de la demanda con fines económicos no existia. Tampoco existía lo que hoy en buena hora, es la base del quehacer médico, el respeto por el paciente como principio ético y legal, o por lo menos las leyes no lo consideraban, entonces emergía la figura del médico como actor principal. Estos médicos creaban su propio ambiente en el quirófano, de temor, de silencio o de respeto; eran escuelas y variaban de ciudad a ciudad. No existía código de ética médica, ni leyes específicas para cada especialidad.
Para bien o para mal, las cosas han cambiado.
Y una razón fundamental para el cambio de conducta en ese sentido, es la expansión del conocimiento. Ya no está en la cabeza y en las manos de unos pocos, ahora las posibilidades de tener la información de cualquier parte del mundo en tiempo real, el gran desarrollo de las comunicaciones y la proliferación de la literatura médica, posibilita que la formación del médico estudioso, lo convierta en un profesional, por lo menos desde el punto de vista del bagaje académico, con una capacidad superior a la que se podía conseguir para el común de las personas en nuestro medio hace 30 o 40 años, cuando muy pocos tenían la posibilidad de complementar su formación en el exterior.
Ahora en la mayor parte de las clínicas el ambiente del quirófano es distinto, hay música, hay charlas muchas veces animadas sobre los temas comunes del acontecer diario a nivel nacional y mundial, la política ,el fútbol, la farándula, la televisión, el internet, las noticias se tienen al dia. Hay integración y participación de todo el mundo. Pero tambien hay ocasiones en que esta camaradería supera los límites tolerables para que prevalezca la eficiencia, el respeto, y un ambiente agradable de trabajo, sin saltarse algunos estándares para un oficio donde nunca se debe perder el objetivo principal, que es la salud del paciente.
Pero es que si al sonido del instrumental, que tanto atemoriza a los pacientes, se agrega el de los monitores y sus alarmas, que deben estar encendidas, el aspirador que no lo hace mal, la sierra o el taladro, el electrobisturi, el martillo, el aire acondicionado, la música, las voces a veces alteradas, el trato de barriada, que recuerda los orígenes de muchos, la carcajada que celebra un chiste bueno o malo, el grito histérico de algún desadaptado y desubicado, que por fortuna es escaso, la presencia en ocasiones de muchas personas, mas de las permitidas por la norma que deben ser ocho, se supera así, el nivel de ruido tolerable para propiciar un ambiente de relajación y por el contrario se crea tensión.
Que tipo de música se debe escuchar ?
Sobre este tema se han hecho estudios, que muestran las bondades de contar en los quirófanos con un sonido agradable, que apague los ruidos metálicos de los instrumentos que se usan, que propicie un ambiente distendido y relaje y distraiga al paciente cuando está despierto, lo cual ayuda al control del dolor y a la recuperación. Pero tambien hay disparidad de criterios sobre cual es el tipo de música que se debe elegir. En muchos sitios se usa la música clásica, que ha demostrado ser beneficiosa para la tranquilidad del paciente y la eficiencia del médico, pero otros prefieren la música popular que sea de su gusto o el del paciente y tambien hay estudios que confirman en estos casos, su influencia positiva sobre el dolor y la recuperación. Es allí donde no es fácil encontrar un consenso, porque mientras para algunos determinado tipo de música lo relaja y mejora su rendimiento, como se ha visto en algunos estudios, para otros es motivo de desconcentración y de estrés. Hasta un 80 por ciento de las personas cree que la música tiene un efecto positivo para los pacientes y los médicos en los quirófanos. En algunas partes el porcentaje de quirófanos con música, llega hasta el noventa por ciento, pero la escogencia del tipo de música, sigue siendo subjetiva.
El paciente generalmente está nervioso, siente miedo, debilidad, desamparo, indefensión, por llegar a un ambiente desconocido, a veces hostil, y necesita estar tranquilo y sosegado, necesita seguridad y buena comunicación, por tanto en esos momentos hay que evitar el ruido, darle importancia, poderlo escuchar. Eso es respeto. Y es mandatorio el silencio, en momentos cruciales para él, como en su ingreso y en el establecimiento del contacto inicial, del saludo que debe ser por su nombre, y las explicacones de lo que se va a hacer, e igualmente en los momentos en que eventualmente puedan presentarse dificultades, cuando el interés y la concentración de todos debe centrarse exclusivamente en lo que ocurre; y también al despertar es importante un ambiente en calma.
Como en todas las actividades, lo que hay que hacer es buscar un equilibrio en los sonidos, y evitar los altos niveles de ruido. El ruido como tal, aumenta el estrés, por eso es el mecanismo que se usa en el cine de suspenso, para producir terror, por eso se usaba en las batallas antiguas para desconcentrar y descontrolar al enemigo. El ruido desequilibra y disminuye la eficiencia mental y la memoria, por eso los niveles que se obtengan sumadas todas las fuentes de ruido, no deben superar los 25 decibeles, porque en vez de relajar pone a todo el mundo nervioso. Por ejemplo en Colombia para las zonas hospitalaria y educativa, la ley permite un maximo de 45 dB en el dia y 35 dB en la noche, valores que corresponden a la calle.
Hay una serie de recomendaciones de buenas practicas en cirugía, que se han ido relajando, o no se cumplen con disciplina, como hablar sólo lo necesario, prohibir el uso de joyas, que no entre nadie que tenga enfermedades respiratorias o de la piel, que el tapabocas cubra boca y nariz, que se respete la señalización y la restricción en las áreas delimitadas por colores, que se evite la contaminación por ruido, que se utilicen los colores mas relajantes como el azul y el verde; al hablar con el paciente, no tener la mascarilla puesta, despues de abiertos los paquetes, nunca estar sin mascarilla hasta despues de terminada la cirugía, no hablar en tono elevado, pero especialmente, reconocer que el entorno para los pacientes genera ansiedad y temor y que nosotros como depositarios de la confianza, la seguridad y la esperanza de encontrar la salud y la vida junto al equipo quirúrgico, tenemos la obligación de crear para ese paciente un ambiente adecuado, establecer muy buena comunicación con él, infundir esa confianza para disminuir los niveles de estrés, que le permitan mantener un estado mental positivo, lo cual nos ayudará en el propósito de encontrar entre todos la recuperación que se espera en su estado de salud.
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