9.- LA EVOLUCION EN EL MANEJO ANESTESICO EN LOS ULTlMOS AÑOS
*Rubén Darío Quintana B.
Anestesiólogo.
Anestesiólogo.
No vamos a describir la história de la anestésia, la cual está muy bien documentada en la literatura mundial y está ligada a los grandes avances de la medicina y especialmente de la cirugía en todos los tiempos. No es necesario mencionar a Wells ni a Morton, ni las primeras experiencias con el óxido nitroso, el cloroformo y el eter. Tampoco a hacer un recuento histórico de la Anestesia en Colombia, donde el doctor Herrera Ponton, y tambien el Dr Tiberio Alvarez, historiadores brillantes y reconocidos, lo han hecho con lujo de detalles, y ahora también el nuevo libro de los Doctores Bernardo Ocampo y Julio Enrique Peña, Pioneros e Ilustres de la Anestesiología en Colombia.
Se pretende contar en forma anecdótica, lo que era la práctica de la anestesiología hace treinta o cuarenta años, y como ha evolucionado en algunos aspectos en nuestro medio. Ese período como época de transición fue vivido por un grupo de anestesiólogos , de quienes la mayoría, aún está presente y puede comparar dos épocas distintas o recordar peripecias a las que habia que recurrir en la práctica de la especialidad. Y se hace teniendo en cuenta las experiencias vividas en esa época, en el Hospital San Vicente de Paúl, que era el principal campo de práctica de la Universidad de Antioquia, y de donde salieron inicialmente todos los anestesiólogos que cubrian el resto de hospitales y clínicas de toda la región, y que fueron despues los anestesiólogos fundadores de la catedra en las otras universidades, luego el tema seguramente es aplicable a muchos sitios.
El manejo desde el punto de vista ventilatorio y también el monitoreo eran manuales, algo impensable en el dia de hoy, pero esa era la forma en que se trabajaba en la mayoría de nuestros hospitales. Armados con unas herramientas básicas, un tensiómetro manual y dos fonendoscopios, pesados marca BD, alargados con mangueras de aspirador, uno para la presión y otro para pegar con esparadrapo en la región precordial para el monitoreo cardíaco, debíamos responder por la estabilidad en los signos vitales de nuestros pacientes, por grande que fuera el procedimiento. En los niños y en procedimientos mayores, el fonendoscopio no se podia retirar en ningún momento de los oidos, produciendo lesiones en el conducto auditivo externo, y entonces después de doce horas de turno en el hospital infantil, el eco de ese sonido persistía en los oidos o mejor en el cerebro hasta dormirse.
Posteriormente se idearon los monoauriculares, mandando a hacer el audífono a la medida con el material usado en odontologia, y con el equipo de la venoclisis, se hacía la conexión con el diafragma.
La toma de la presion, se hacia en forma manual, a veces con alguna dificultad porque habia que meterse por debajo de los campos. Luego apareció un gran "avance", el fonedoscopio esofágico, pero como no teníamos el original, se fabricaba con un tubo endotraqueal que estuviera ya dañado, se le cubría la punta con un dedo de guante y se amarraba con hilo, y por el otro extremo se conectaba el fonendoscopio. Se introducía en el esófago, tratando de llegar a la unión de los dos tercios superiores con el tercio inferior del mismo. Funcionaba bien y por lo menos se evitaba uno las falsas alarmas de paro cardiaco que se generaban cuando por algún motivo se despegaba el fonendoscopio del área precordial. Este dejaba de funcionar cuando por algún motivo se llenaba de secreciones.
Mas difícil aún era el mantenimiento de la ventilación, porque las máquinas no tenían ventilador incorporado y los ventiladores externos que se podían adaptar eran muy escasos. En San Vicente para el año 70, ya habían llegado dos ventiladores marca Bennet, ciclados por presión, que se podían conectar a la máquina, pero estaban por fuera del circuito respiratorio, y diluían la mezcla. Eran movidos por cilindros independientes de oxígeno y durante muchos años fueron la única ayuda mecánica. Su uso en anestésia, estaba restringido a los profesores, ya que los residentes, internos y estudiantes debian "entrenar la mano " en la bomba. Solo imaginar una cirugia de Neuro, con residentes, por ejemplo un tumor de fosa posterior, de unas siete u ocho horas, a punta de bomba y tomando la presión arterial cada tres minutos tambien manualmente, y en condiciones difíciles en ese tipo de cirugía, nos produce una nostalgia!!.......
El residente de segundo año, adquiría gran experiencia en cirugía general, puesto que debía montar hasta cuatro cirugías con los internos al mismo tiempo. No había Ley 100, ni normas mínimas de seguridad en anestesia, ni eran tan activos los tribunales de Etica Médica, creados en 1981. Eran otras épocas.....
El residente de segundo año, adquiría gran experiencia en cirugía general, puesto que debía montar hasta cuatro cirugías con los internos al mismo tiempo. No había Ley 100, ni normas mínimas de seguridad en anestesia, ni eran tan activos los tribunales de Etica Médica, creados en 1981. Eran otras épocas.....
Despues del año 80, el Hospital compró dos ventiladores, cuya refrencia era Monal D, y luego de mucha discusión, quedó uno en neumología y el otro para anestésia. Eran los primeros ventiladores ciclados por volumen, pero se utilizaban para pacientes que necesitaban ventilación mecánica continua, en un incipiente servicio de "Cuidados Intensivos" improvisado en un rincón de recuperación de cirugía general y también de maternidad.
Y en ese servicio, también hacíamos monitoria invasiva. Se canulaba la artéria radial y haciendo conexiones con cauchos y mangueras de sueros, se conectaba a un reloj de tensiómetro, no había onda, pero sí una oscilación de la aguja, que funcionaba perfectamente y el lavado de la artéria se hacía con una llave de tres vias, todo muy barato y fácil.
Para la presión venosa central, se canulaba una yugular externa, y en cualquier momento, se quitaba el frasco de suero, se sostenía la manguera en forma perpendicular y cuando dejaba de bajar y se veía la oscilación, entonces se medía con una regla de madera la altura, y ahí tenía usted su pvc. Había que hacer una corrección de unos dos centímetros, por la diferencia en altura entre el cuello y la auricula.
En el año 81 se colocaron los primeros subclavios en el San Vicente, por parte de anestesiología, que ayudó a entrenar en la técnica a las otras especialidades.
Es de resaltar eso sí, la primacía de la clínica en la vigilancia del paciente. La toma del pulso en distintos puntos, calificando el ritmo, la intensidad y amplitud; el tono muscular, la posición, el llenado capilar y el color de la piel en los dedos de la mano, brindaban mucha información; la expansion del torax, la dureza de la bolsa, el color de los labios, el tamaño y reactividad a la luz de la pupila (En cada máquina de anestésia existía una lámpara de pilas, que ya no se ve ). Tambien era frecuente que el cirujano informara sobre el color de la sangre, si estaba clara u oscura y también sobre la intensidad del pulso, si era cirugía abdominal, o la falta de sangrado en el campo operatorio ante una hipotensión severa.
Tampoco es que nos hubiera tocado el Ombredanne, ni las máscaras de Yankeuer para administrar éter "a la reina", ni tampoco los vaporizadores de Trilene(Tricloroetileno, que se uso hasta principios de los sesenta en maternidad ), pero a quienes empezaron en la decada del 70, sí les tocó usar el ciclopropano y el pentrane y los vaporizadores de mecha. Ya en los ochentas había llegado el Halotano y posteriormente el Etrane y tambien los vaporizadores termoregulados, los primeros dos de los cuales llegaron al Hospital San Vicente en 1973, aunque la máquina de vernitrol era la de uso mas corriente, y esta se siguió usando hasta principios de los noventa en muchos sitios. Con el Halotano, un potente anestésico, se podían reconocer todos los planos anestésicos que se aprendían en los libros. Todos tenían ventajas, pero también efectos secundarios indeseables, que junto con las leyes del mercado, los iban sacando de circulación. Por ejemplo con el etrane, por su irritabilidad en el sistema nervioso, principalmente en niños y si se asociaba con hipocapnia, aparecian inmediatamente las convulsiones.
INDUCTORES
Casi de uso generalizado el inductor dominante era el tiopental sódico - pentotal-, el cual hoy en dia, despues de casi ochenta años, se resiste a desaparecer. Con él se describieron y son claramente visibles los signos de inducción, que muy pocos recuerdan. Tambien era de uso frecuente la ketamina, que en los años noventa fue vilipendiada, y casi desapareció del mercado, para reaparecer nuevamente y ganar adeptos en las nuevas generaciones de anestesiólogos. Algo similar ocurrió con el etomidato, que aunque no fue de uso muy extendido, tuvo su lugar en nuestro medio, dejó de usarse por los movimientos mioclónicos que se presentaban, pero reapareció su uso posteriormente para casos específicos.
Otros medicamentos usados como inductores, fueron el diazepam, de elección para inducción en las heridas de corazón, muy frecuentes por aquella época, y otras benzodizepinas como el rohypnol –flunitrazepam-, y el ativan-lorazepam-, y otro de vida muy efímera fué el alfatesin. Todas estas reemplazadas por completo tras la aparición del propofol.
TIVA
Los antecedentes de esta tecnica se pueden encontrar en la neuroleptoanestésia, que combinaba thalamonal mas fentanil y se usaba en pacientes de neurocirugía, y también en la mezcla de ketalar mas fentanil, para pacientes de alto riesgo, o en la llamada anestésica pura con solo fentanil. Otra mezcla que se usaba en esa época, era etomidato mas fentanil. Todas ellas han entrado en desuso. Como no habian bombas de infusión, se pasaban con microgotero, variando manualmente el flujo de acuerdo a la respuesta.
RELAJANTES
Para la época, la norma era usar la succinilcolina para todas las intubaciones, e inclusive para el mantenimiento de la relajación se utilizaba en goteo, lo que también fué causa de no pocos accidentes en recuperación, debido a confusiones que se presentaban con las otras bolsas de líquidos, por lo cual apareció el rubilexin, que tenía un color diferente. El primer relajante no despolarizante fue la dtubocurarina- tucurin, que presentaba inconvenientes derivados de la secreción de histamina y fué reemplazado poco apoco por el bromuro de pancuronio -pavulon -, de larga duración y gran estabilidad, que dió paso posteriormente a los despolarizantes que hoy se utlilizan. El tucurin, tuvo otro uso que también fué desapareciendo y era en la precurarización, para disminuir la intensidad de las fasciculaciones de la succinilcolina.
ANESTESIA CONDUCTIVA
Las agujas para anestesia raquídea eran numero 22 inicialmente y luego hubo 23 y 25 , metálicas completamente y se reutilizaban hasta el cansancio, tanto que la punta era completamente irregular, con el bisel muy dañado y entraba rasgando el tejido, lo que producía un sonido caracteristico, y por supuesto la incidencia de cefaleas era relativamente alta, y tambien las infecciones. Cuando no habia llegado la bupivacaina pesada, se utilizaba lidocaina pesada, la cual decapitaba la presion rápidamente y especialmente en maternas y ancianos produjo muchas paros cardiacos, máxime cuando no existía la costumbre de hacer una precarga con líquidos y en maternidad el concepto de compresión de los grandes vasos estaba empezando a imponerse.
Cuando no habia lidocaina pesada, se tomaba lidocaina al 1 o al 2 por ciento y " se le daba peso ", gregandole 1 cc de dextrosa al 10 por ciento o dextran y lo mismo se hacía con la bupivacaina simple.
Las primeras agujas para epidural eran numero 16, con alma de alambre, y el medicamento aplicado en trabajo de parto eran 10 cc de lidocaina al 1 por ciento sin diluir. Los primeros catéteres eran plásticos, los cuales se doblaban fácilmente, por eso se generalizó el uso de algodon en la piel para evitar que se dañaran, el cual no es necesario hoy. La anestesia raquídea estuvo practicamente proscrita de maternidad durante muchos años y luego se posicionó nuevamente poco a poco como técnica de elección.
Respecto a la anestesia regional, especificamente en bloqueos, ni pensar en estimuladores de nervio periferico, ni en agujas especiales ni mucho menos en ecógrafo para la localización de los nervios, solo referencias anatómicas, dibujos y parestesias, y los resultados no eran malos como pudiera pensarse, porque habia anestesiólogos que se dedicaban a depurar la técnica y obtenían porcentajes de éxito muy altos. La regional intravenosa, una técnica mas fácil y exitosa para procedimientos cortos, se usaba con bandas de Esmarch porque no existían los torniquetes inflables dobles, con los riesgos para los tejidos que hoy se conocen, al no poder medir la presion aplicada. Esta técnica está cayendo tambien en desuso.
OTROS ADITAMENTOS DE CIRUGIA
Las mangueras eran de caucho, negras y muy pesadas, tanto que para sostenerlas, en cada mesa de cirugía había una tabla de triplex con dos orificios por donde pasaban las mangueras y les servían de soporte. Duraban tanto esas mangueras,que en algunos hospitales y clínicas aún se ven en uso, o convertidas en roscas para la cabeza. Igualmente la bolsa era del mismo color, por eso todo el mundo se refería a "la negra". Hoy en día son de varios colores, mas delgadas, y se rompen fácilmente. La careta (Hoy mascara facial), era también de caucho negro, duraban tanto como las mangueras, y el paciente quedaba completamente tapado, luego si presentaba vómito, uno solo se enteraba cuando salía por los lados.
Los tubos endotraqueales, de caucho rojo, bastante rígidos y muy durables, tanto que se borraban los números de tanto usarlos, y conservaban muchos residuos del esparadrapo con el que se fijaban, el cual limpiaban las enfermeras con gasolina. Cuando se dañaban o se rompía el manguito, se les daba otro uso, despues de partirlos a lo largo, usandolos como introductor de sondas nasogástricas. Por supuesto no se esterilizaban, solo se les hacía un lavado con agua y jabón. Las cánulas de guedel tambien eran negras y se reutilizaban hasta que colapsaban.
Para la época, se usaba mucho todavía la jeringa de vidrio, pero ya habian aparecido las jeringas plásticas, que se reutilizaban, esas si esterilizandolas nuevamente hasta que era imposible usarlas porque no se veían los números. La mayor parte de las agujas eran metálicas y por consiguiente mantenerlas dentro del lumen de la vena requería una muy buena fijación. La guía o conductor para los tubos, era un pedazo de alambre para luz electrica, bastante rígido y peligroso.
Los frascos que contenían el suero eran de vidrio, entonces la única forma de agilizar la infusión era introduciendo aire dentro del frasco, y se hacía conectando un tensiómetro con una aguja a través del caucho, un método efectivo pero muy peligroso, puesto que si uno no estaba muy pendiente, producía un embolismo aéreo masivo, lo cual desgraciadamente ocurrió en mas de una ocasión. Posteriormente con la aparición de las bolsas plásticas y ante la ausencia de infusores, se enrollaba la bolsa con un tensiómetro, o se fabricaba el infusor con la envoltura externa de los sueros, que era de un material muy resistente.
ADELANTOS ACADÉMICOS
Aunque la residencia formalmente se creó en la Universidad de Antioquia en 1958, hay algunos eventos históricos previos como la publicacion en la década del 60, de 50 casos de peridural por parte del doctor Jairo Restrepo, la primera en el pais.
Las reuniones con el doctor Nacianceno Valencia, y el club de revistas con el Dr Jairo Restrepo eran de las pocas oportunidades académicas en los primeros años de la especialidad.
A partir de 1970 , con la instauracion de los CIIA, (Curso intensivo de Introducccion a la Anestesia ) y la integración de los residentes de anestésia con otras especialidades al establecer rotaciones por cadiología, neumología, nefrología, alto riesgo obstétrico, y posteriormente cuidados intensivos, y la creación del equipo multidisciplinario para el manejo del dolor, se inicia una era de formación mas integral para los anestesiólogos.
La venta del famoso Refresher anual por el servicio de anestésia, sirvió para recoger fondos con los cuales dotar lo de libros y revistas, que solo se encontraban en la biblioteca de la facultad de Medicina. Fué la base por mucho tiempo, para la adquisición de los nuevos conocimientos, discusiones académicas, e innovación de técnicas en la especialidad. Por los años 70 y 80 , el texto básico era el Churchill, que se paseaba diariamente debajo del brazo de algunos anestesiólogos, y empezaron a llegar las revistas norteamericanas y europeas. A finales de la decada del 70, se inició la publicación de la revista Deorum Ars, que estuvo vigente por unos tres años.
Algunas reuniones académicas que hicieron historia en los ochenta, eran las que se realizaban los dias sábado en el Club Medellín, que incluían almuerzo y tenían muy buena asistencia y gran contenido académico.
En 1978 , se publico el Manual Básico de Anestesia y Reanimacion, de los doctores Alvarez, Restrepo y Noreña, y en 1998 el libro Anestesia del doctor William Patiño, quien laboraba con el Ces.
ALGUNOS PROCEDIMIENTOS Y ELEMENTOS QUE YA NO SE USAN O ESTAN DESAPARECIENDO
El lavado de manos con cepillo durante cinco minutos y usando además una especie de palillo para las uñas.
La vestimenta con escafandra para todas las personas que ingresaban al quirófano donde había prótesis.
El cambio de ropa completa en la misma sala donde se realizaba un procedimiento infectado y la cuarentena posterior al lavado del quirófano.
La técnica de Liverpool en los recien nacidos (mejor no hablar de ella )
La intubación del recién nacido despierto. - otra que es mejor no mencionar-
El bloqueo paracervical para curetajes.
El cabezal o arnés para el sostenimiento de la careta.
La epidural para cirugías de mama y hasta de vesícula.
La anestesia caudal, como método único.
Los bloqueos axilar e infraclavicular
La adición de bicarbonato a la epidural o a los bloqueos
El thalamonal como sedante, el droperidol para premedicación o para sedación.
La atropina como premedicación en todos los pacientes.
La maniobra de Sellick
La anestesia tópica con lidocaina racémica para la intubación.
La medición de la cánula de guedel entre la comisura labial y el lobulo de la oreja para escoger el tamaño adecuado, o mirar el dedo meñique en los niños para escoger el tubo endotraqueal (?)
Los aspiradores de marranita, que eran muy eficientes, pero en la producción de ruido, y hubo otros que eran un tarro grande como un compresor manual, tambien muy eficientes para sacar bíceps.
Los calentadores de techo, perdón las lamparas de techo, tenían un solo brazo y como contrapeso una bola de hierro, mas peligrosa que el ciclopropano.
Y se puede mencionar aqui, algunas de las cosas buenas que también desaparecieron, como las reuniones de integración de los viernes, en El Raudal para los de San Vicente, o en el " orinal de nacho" para los del Seguro Social.
Que todo tiempo pasado fue mejor ?......seguramente que no, porque aquello que en su momento era lo " moderno", hoy ya es obsoleto. Pero no se hagan ilusiones los anestesiólogos de hoy, porque lo que hoy es tecnologia de punta, mañana también sera historia.
NOTA
Aunque como se mencionó, el objetivo es hacer un breve recuento sobre hechos y no sobre personas, y a nivel local, hubo muchos que contribuyeron al avance tecnológico y académico de la especialidad, entonces como testomonio de gratitud se pueden mencionar algunos. Al doctor Nacianceno Valencia como pionero de la academia, al doctor Jairo Restrepo como insignia del conocimiento científico y pionero de la anestesia pediatrica, el doctor Jaime García como el gran innovador en los programas de formación y en la organización del gremio, durante los años que fué Jefe del servicio de anestésia de la Universidad; la Dra Maria Eugenia Gómez, de las primeras con formación en el exterior, abanderada de la disciplina y de conseguir el respeto para la especialidad, los doctores Humbero Hoyos y Hector Echeverri, haciendo escuela en la subespecialidad de Obstetricia, y Tiberio Alvarez en dolor, y muchos otros que merecieron el titulo de maestros por su dedicacion a la docencia, como los doctores Arrazola, Noreña, Arcila, Jimenez y la contribucion durante tantos años y no bien reconocida de Leon Dario Jimenez, en el área de la física y sus aplicaciones en la anestésia.