Blog del mono Quintana

sábado, 22 de julio de 2023

 

71.-  LA IMPORTANCIA DE DORMIR BIEN... Y LA INFLUENCIA NEGATIVA QUE PUEDE         TENER LA FALTA DE SUEÑO, EN LA VIDA Y LA SALUD DEL SER HUMANO....

* Rubén Darío Quintana B.

Anestesiólogo.


Dormir es una función natural del organismo, en la cual entra en un estado de reposo, y de inconsciencia, y en la que se produce la suspensión de las funciones sensoriales y de los movimientos voluntarios del cuerpo, para alcanzar con el descanso, la recuperación de una gran parte de sus órganos y sus actividades.

A pesar  de ser una función inherente y necesaria de todos los seres vivos superiores, desde siempre, el concepto de su importancia, solo empezó a crecer desde la segunda mitad del siglo XX, debido a que concomitantemente con el gran desarrollo de la tecnología, se inició también el desarrollo del conocimiento médico en este campo, y de la literatura asociada a las enfermedades del sueño, y crecieron ramas médicas como la medicina del sueño, especialidad que se dedica al diagnóstico y tratamiento de los trastornos del mismo, y por ese motivo, cada vez se entienden y se conocen más, las perturbaciones del sueño, y se encuentran consecuencias más graves en la vida de los afectados,  efectos económicos, a nivel social, y como causas de accidentes en todos los ámbitos.


ETAPAS DEL SUEÑO.

El sueño estándar de un adulto, que en promedio es de unas siete u ocho horas de sueño, se organiza, en cuatro o cinco ciclos de entre 90 y 120 minutos, en los cuales, se pasa de vigilia a somnolencia, Fase I, que dura en promedio el 5 %, del tiempo del ciclo, de allí al sueño ligero, o Fase II, que dura el 50% del tiempo, de este, al sueño lento o profundo, el 50% del tiempo, sigue a Fase III, que ocupa el 20% del tiempo, y luego Fase IV, o sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos), el 25% del total de cada ciclo. Midiendo a través de un electroencefalograma (EEG), de un Electro- oculograma, y de un electro miograma, en un estudio denominado Polisomnografía, se pueden identificar las distintas fases y patrones del sueño, de cada individuo, e identificar las posibles alteraciones que pueda presentar.

Para estar descansados, debemos dormir como mínimo cinco ciclos completos en cada noche, y ojalá despertar cuando termine un ciclo, no en la mitad de uno, porque se pierde esa parte del descanso.

La Fase REM (Rapid Eye Movement), MOR en español, suele durar dos horas en total en la noche, es cuando el cerebro está mas activo, y el cuerpo inactivo, hay pérdida del tono muscular, se producen los sueños mas complejos y las pesadillas.

Como las horas de sueño, varían a través de la vida, se han establecido las horas de sueño necesario, por grupos etarios. 

Bebés hasta 12 meses.   De 12 a 16 horas al día

De 1 a 2 años, de 11 a 14 horas al día.

De 6 a 12 años, de 9 a 12 horas al día.

De 13 a 18 años, de 8 a 10 horas al día.

Adultos, hasta 64 años, 7 a 9 Horas por día.

Adultos mayores, mayores de 65 años, 7 a 8 horas

Para conservar la arquitectura normal del sueño, intervienen las principales estructuras nerviosas del cerebro, relacionándose entre ellas, como son la corteza cerebral. el tálamo, el hipotálamo, el tronco cerebral a nivel del puente, y la formación reticular, por eso su regulación y funcionamiento, son complejas y de vital importancia. El cerebro, se reorganiza y se recarga durante el sueño, remueve desperdicios tóxicos, fortalece el sistema inmune, y es clave para consolidar la memoria. 

Durante el sueño, se activan redes, que involucran regiones muy importantes en la función cognitiva, como la corteza cingulada y los lóbulos parietales, que procesan la información sensorial, y se relacionan con la corteza frontal, que procesa la cognición compleja y la planeación, de allí que, alteraciones en esta red, puede tener efectos colaterales en la cognición, interferencias en la concentración, lo mismo que en procesos basados en los recuerdos y aún alteraciones cognitivas más avanzadas. Es decir, las alteraciones en el sueño, pueden contribuir a la disminución cognitiva y a los desórdenes psiquiátricos, en gente mayor.


RITMO CIRCADIANO

Son los cambios  físicos, mentales y conductuales que se producen, alrededor de un ciclo de 24 horas, y a los que responden en forma natural los seres vivos, incluidos animales y plantas, con base en la luz y la oscuridad. Normalmente cuando empieza a oscurecer, nuestro cuerpo, aumenta la temperatura corporal periférica, y empieza a secretar melatonina, una hormona producida por la glándula pineal que predispone al sueño, y en la mañana con la exposición a la luz, caen lo niveles de melatonina endógena, estamos más alertas, nos despertamos y comienza la vigilia. El ser humano empezó a alterar esos ritmos bilógicos con la aparición de la luz eléctrica, con los cambios de horarios en el trabajo, donde se incluyó el trabajo nocturno, la modificación de las costumbres de acuerdo a la tecnología, llegando a la destrucción de los esquemas del sueño, y de allí la aparición de nuevas patologías, hasta llegar a convertirse en un verdadero problema de salud pública, que afecta un tercio de la población mayor.

La luz azul emitida por los dispositivos electrónicos, afectan un tipo de foto receptores en el ojo, que son muy sensibles a esa luz, y envían una señal al cerebro, por la que se suspende la producción de melatonina, y por tanto se retrasa el sueño.

No se da en todas las profesiones, pero si ponemos como ejemplo algunas especialidades médicas, no en todos los países, que ejercen jornadas de trabajo, de 400 horas, o más al mes, con tres trasnochos o más por semana,  implica afectar el ritmo circadiano en forma grave. Aunque se aprende a relajarse y recuperarse con poco tiempo de descanso, y mostrar una capacidad de recuperación impensable, cuando con 20 minutos de sueño, se pueden continuar jornadas de trabajo de 36 ó 48 horas, que requieren gran concentración por la responsabilidad que implican, y por supuesto, con ese poco tiempo de descanso, nunca se alcanzarán a cumplir los ciclos normales del sueño, pero si hay que aceptar que se destruye la estructura natural del sueño, la que es difícil de recuperar después de 40 años de trabajo a ese ritmo, y que el organismo tarde o temprano, cobrará sus deudas, porque los trastornos del sueño, continuarán aún en el tiempo de retiro, y como nunca se recuperó el tiempo perdido, se pueden esperar efectos a largo plazo.

CAMBIOS GENÉTICOS

La cantidad de horas de sueño, que una persona necesita para sentirse bien, no solo depende de la edad, sino también en muchas personas, de la predisposición genética, es decir, los momentos de descanso y los picos de energía durante el día, pueden variar de una persona a otra e interferir con sus obligaciones sociales y laborales, y muchos duermen por debajo de las horas recomendadas. Se calcula que cerca del 30% de los adultos, duerme 6 horas o menos, y que quienes duermen más de 8 horas, no llegan al 10%..

Cuando se empezaron a estudiar personas, que podían mostrar la misma salud mental y  física, capacidades cognitivas y memoria, con dos horas menos de sueño, se encontraron algunas mutaciones genéticas, como una pequeña en un Gen DEC2, que apareció en quienes duermen poco, generalmente cuatro horas, con las cuales se despiertan bien alerta, y no están dormidos el resto del día. Estos estudios, luego se hicieron en familias completas, con mutaciones en genes específicos, y también replicaron el mismo esquema en ratones, demostrando que pueden vivir normalmente, sin ninguna afectación, con cinco horas de sueño. Igualmente, ocurrió por mutación también de ADRB1, encontrada en 2018 en otra familia que dormía poco, alteración genética, que suele expresarse en estructuras relacionadas con la vigilia.

La gente que tiene estas mutaciones, hace los mismos procesos en menos tiempo, simplemente, son más eficientes al dormir. Muchos de ellos antes de describirlos, padecían de insomnio, eran muy enérgicos, muy optimistas y madrugadores.

También se ha descubierto, otra modificación en otro gen, que además de promover el sueño corto, como se ha llamado al dormir poco, también previene los problemas de memoria, que generalmente resultan de la falta de sueño. Es el NPSR1, y debido a que es una proteína y un receptor de la superficie celular, los investigadores creen que puede ser posible algún día, desarrollar medicamentos que activen o interfieran con este receptor, y crean la esperanza de poder tratar los trastornos del sueño, y prevenir cierto déficit cognitivo, asociado a la falta de sueño. El futuro es prometedor para áreas como la neurociencia del sueño, que estudia, las bases neurocientíficas y fisiológicas de la naturaleza del sueño y sus funciones.

Algunos genetistas, clasifican a la población en cuanto al sueño, en "alondras" o "lechuzas". Las alondras son personas madrugadoras, que tienen el síndrome familiar del sueño anticipado, y es un rasgo genético fuerte dado por mutación de un gen del cromosoma 2 y también se han estudiado familias, que son lechuzas extremas, con síndrome familiar de sueño retrasado, que se debe a una mutación distinta en el mismo cromosoma. De alguna forma, podemos tener nuestro propio reloj circadiano interno, por eso muchas personas quieren hacer las cosas más temprano, mientras que para otros es muy difícil levantarse, y en la noche, algunos quieren dormir muy temprano,  y para otros es muy fácil trasnochar. Es un reloj que no es igual para todo el mundo, y que también cambia con la edad.

PRIVACIÓN DEL SUEÑO.

Es una condición donde se presenta insuficiencia en la cantidad y calidad del sueño, de una persona, que puede ser aguda o crónica. Si es prolongada o repetitiva, puede causar fatiga, somnolencia, torpeza, afecta negativamente el funcionamiento del cerebro y las funciones cognitivas, puede existir, confusión, falta de concentración, pérdida de memoria, depresión, desarrollo de falsos recuerdos, alucinaciones, cefalea, temblor, malestar general, irritabilidad, hipertensión arterial, déficit de atención, psicosis, convulsiones. Y si es crónica, se pueden presentar muchas enfermedades metabólicas, especialmente asociadas a la edad, que veremos más adelante.

Una de las principales causas de trastornos orgánicos, es la disminución de la secreción de cortisol, que puede afectar la digestión, el humor, el sexo, y suprime la secreción de hormonas de crecimiento, por lo que puede afectar la estatura de los menores. Así mismo el sueño, es la clave de la regulación neuroendocrina, por tanto controla el apetito,  y claramente se relaciona la privación del sueño, con el compromiso del sistema inmunológico.

Y uno de los primeros resultados, como consecuencia de una significativa privación del sueño, son los micro sueños, que pueden durar desde una fracción de segundo, hasta medio minuto, sin importar la actividad que se realice, la persona no es consciente de que están ocurriendo, y puede tener consecuencias fatales, por ejemplo manejando un vehículo o manejando maquinaria pesada. Esto se presenta en un porcentaje alto  de personas con trastornos del sueño.

La falta de sueño, afecta el almacenamiento en la memoria, porque se incrementa la actividad de las neuronas inhibitorias del hipocampo, un área esencial para el almacenamiento de nuevos recuerdos. Muchos estudios, confirman esta idea, de que el sueño está implicado en las funciones de  la memoria, no solo en humanos, sino también en algunos animales.  Una investigación en 2021, reveló que una duración corta de sueño, menos de seis horas, estaba asociada a niveles altos de Beta amiloide, que aumenta el riesgo de demencia y también es uno de los primeros marcadores en la progresión de la enfermedad de Alzheimer. (Universidad de Stanford)   

La privación del sueño, está muy relacionada con la salud cardíaca, tanto que la Asociación Estado Unidense del Corazón, añadió la duración del sueño, a su lista de verificación de salud cardio vascular en su historia clínica, que incluye categorías como la alimentación, el ejercicio, y la exposición a la nicotina, entre otros.     

Al dormir poco, el cerebro hace un esfuerzo adicional para mantener la atención, pero ese esfuerzo también se paga a través del estado de ánimo, entonces se presenta irritabilidad, ansiedad, somos menos tolerantes y menos creativos. Siempre hay una relación entre las alteraciones del sueño  y las enfermedades psiquiátricas. Y al contrario, un buen sueño nocturno, se considera determinante en la consolidación de la memoria y del aprendizaje.                                

ALTERACIONES DEL SUEÑO CON LA EDAD

Las personas mayores, sufren diversas alteraciones no sólo en la cantidad sino también en la calidad del sueño. Se sostiene que necesitan la misma cantidad de sueño, pero lo cierto es que generalmente tienen un sueño más liviano, se demoran más tiempo en conciliar el sueño, o tiempo de latencia, duermen por períodos más cortos, y se despiertan varias veces en la noche, se reduce mucho el sueño en fase IV y en mayor proporción sus alteraciones, se asocian a enfermedades como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y depresión. Está comprobado, que durante el sueño, en comparación con el estado de vigilia, se eliminan diez veces más, los residuos de las células cerebrales, entonces se crea más espacio entre ellas y circula mejor el Liquido Céfalo Raquídeo, y se puede remover, por ejemplo más proteína Beta Amiloide, la responsable de la enfermedad de Alzheimer.

Más del 25% de la población adulta reporta síntomas de insomnio, y otro 10% sufre de insomnio crónico. Se define insomnio, la dificultad para dormirse, problemas para permanecer dormido, o despertarse demasiado temprano y no poder volver a dormir. Si se presenta, tres veces por semana, y durante tres meses, se considera trastorno crónico. Aunque los adultos debemos dormir siete horas por noche, según los centros de control y prevención de enfermedades, uno de cada tres, no lo hace, de allí el incremento de enfermedades asociadas a los trastornos del sueño.

Se ha demostrado que adultos, con insomnio, que duermen menos de seis horas, y que no tienen las mutaciones genéticas descritas, tienen el riesgo de sufrir enfermedades metabólicas, como hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedades cardíacas, ictus, y problemas de salud mental, como depresión. Ahora, también se suma mayor riesgo de deterioro cognitivo, lo que puede constituir un indicador temprano de demencia futura, en una proporción significativa, y se estudian, sus relaciones con la enfermedad de Alzheimer. Por el contrario, si duermen más de seis horas, se asocian a un menor riesgo en este campo.  Para algunos, la vida moderna, pone al individuo en contra de su reloj biológico, y por imponer jornadas laborales por turnos irregulares y nocturnos, el hombre duerme hoy dos horas menos que hace sesenta años, lo que junto con la cantidad de aparatos electrónicos, con unas luces en el extremo azul del espectro, alteran el reloj biológico de gran parte de la humanidad.

Cada vez hay más estudios, que relacionan los problemas del sueño con la edad, y se va ampliando el portafolio de enfermedades, que se relacionan proporcionalmente a menos horas de sueño reparador. Se incluyen en los riesgos, el cáncer, enfermedad coronaria, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca, epoc, enfermedad renal crónica, enfermedad hepática, demencia, varios trastornos mentales enfermedad de parkinson, artritis y obesidad. Estudios demuestran que mayores de 50 años, que duermen cinco horas o menos, tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar estas enfermedades crónicas, comparados con sus pares, que duermen más horas. Es un riesgo que se sigue incrementando con la edad, y por encima de 70 años, está por encima de 40%. Se considera también, que dormir menos de cuatro o cinco horas, disminuye en forma importante la expectativa de vida, y se incrementa el riesgo de morir en cualquier momento, en un 12%. ( Para otros hasta 50% )

Una de las formas de relacionar el sueño con enfermedades, es que se considera el sueño, como un proceso reparador, que produce y regula algunas hormonas en el cuerpo, y las hormonas regulan cosas como el apetito y el metabolismo, el impulso sexual, la presión arterial, el ritmo cardíaco, la temperatura corporal, y los ritmos circadianos, entonces, si el cuerpo no produce las hormonas adecuadas, debido a la falta de sueño, además de la fatiga, los dolores corporales, la falta de relajación, se aumentan los riesgos de enfermedades crónicas, y se aumenta la inflamación, que puede servir como mecanismo de defensa natural del organismo, pero si se convierte en inflamación crónica, puede provocar múltiples enfermedades, incluyendo el cáncer. Entonces el sueño, se presenta como una pieza fundamental en el equilibrio para mantener una vida saludable y con calidad. 

Las siete horas de sueño en adultos, se considera el punto adecuado, para mantener los beneficios en salud mental y cognición, y se entiende que esta relación está mediada por la genética y la permanencia de la estructura cerebral del sueño, que se conserva con los hábitos, porque se ha demostrado que las regiones más afectadas por la privación del sueño, incluyen el hipocampo, importante por su papel, en el aprendizaje y la memoria, y regiones de la corteza frontal, implicados en el control de la emociones. Al mismo tiempo, se busca relacionar, la disminución en el tamaño de algunas regiones del cerebro, con la edad, que puedan estar relacionadas, con la reducción de la producción de melatonina, hormona que ayuda a mantener el ciclo del sueño en adultos mayores, y que sugiere además, que hay un vínculo entre la duración del sueño y el riesgo de desarrollar demencia y enfermedad de Alzheimer, y confirmaría, que dormir siete horas, protege al adulto mayor, contra estas enfermedades, y mejora las funciones cognitivas, la salud mental y el bienestar en esos rangos de población.

Es muy importante el sueño, MOR, que se ve tan afectado con la edad, porque las actividades químicas y eléctricas que regulan este ciclo, y que parecen originarse en el tallo cerebral, como el neurotransmisor acetilcolina, están muy abundantes en este ciclo, y hay menos neurotransmisores de neuronas corticales y talámicas del cerebro despierto, y la energía cerebral, medida en términos del metabolismo de la glucosa y el oxígeno, es equivalente o excede a la utilizada en la vigilia, inclusive, la utilizada en los ciclos de sueño, No MOR, es menor hasta en un 40%.

Todas estas alteraciones, podrían explicar, porque la falta de sueño, genera problemas de concentración, llevan fácilmente a la irritabilidad, y perjudica el desempeño cognitivo, incluida la velocidad de procesamiento, la atención visual, la memoria, la capacidad de resolver problemas y el desempeño global.

ENFERMEDADES QUE SE ASOCIAN A TRASTORNOS DEL SUEÑO.

Apnea del sueño. Episodios repetidos de obstrucción y colapso de la vía aérea superior, mientras se duerme. Interrupción de la respiración por mas de 10 segundos, con disminución de los niveles de oxígeno y aumento de los niveles normales de CO2 en sangre, que puede ocurrir entre 5 y 30 veces por hora. Hay tres tipo de apnea, obstructiva, cerebral o mixta.

Insomnio. Sueño insuficiente, intranquilo, de mala calidad o no restaurador.

Síndrome de Piernas Inquietas. Es un trastorno donde la persona, necesita permanentemente mover las piernas, porque no encuentra comodidad, tanto que no puede dormir.

Bruxismo. Habito involuntario de apretar o rechinar los dientes, sin propósitos funcionales.

Enuresis. Cuando la persona se orina en la cama durante el sueño. Afecta generalmente a los niños y puede ser hereditaria.

Sonambulismo. Las personas se levanta, caminan o realizan otras actividades, estando dormidas.

Narcolepsia. Una persona puede caer en sueño profundo, durante el día, aunque haya dormido sus horas completas en la noche.

Se considera que estas afecciones, son responsables de los problemas del sueño de la población, hasta más de  un 45%, reconociendo la importancia que tiene un sueño reparador en la salud de la población, y aceptando que el sueño perdido, independientemente de la causa, no se recupera. 

LA SIESTA.

Hay que aceptar que es muy beneficiosa en muchos aspectos, pero no debe ser un mecanismo para compensar el sueño que se le quita a la noche. Debe ser en el momento adecuado, y nunca por períodos mayores a 20 minutos. Habíamos tocado este tema, en un artículo anterior, donde se hacía referencia a artículos muy serios, que concluían como la siesta, en la mitad de una jornada laboral, aumentaba el rendimiento en un 34%, el estado de alerta en un 54%, la capacidad de aprendizaje en un 20%, se reducían las concentraciones de adenosina, disminuye el cansancio, con beneficios mayores para la empresa  que ve incrementada su productividad, y para el trabajador, por eso algunos países, como USA, Alemania y Japón, patrocinan este descanso. 

Nunca tomar una siesta, más de ese tiempo, y nunca después de las 3 PM, porque afecta el sueño nocturno.  Nunca siestas largas, que también se asocian a varias enfermedades crónicas. El cansancio acumulado, y las horas de sueño perdidas, no se recuperan con siestas, porque lo que se ha producido es una disregulación de los ciclos del organismo, que a su vez generan desajustes físicos y mentales, que en algún momento de la vida, nos pasarán factura.


RECOMENDACIONES PARA UN BUEN DORMIR.

En estos casos, igual que en todos los problemas que aquejan a gran parte de la población, también existen infinidad de poseedores de la verdad, magos y vivos que venden remedios curativos, panaceas, y productos milagrosos para un mal tan común. Lo cierto es que los estudiosos del tema, en la medida en que se conoce más de él, también tratan de normalizar algunas costumbres, y entre esto, y la extensa cultura popular, existen muchas recomendaciones que no tienen evidencia científica, pero que allí estarán, pero lo importante es que se entienda la importancia para el ser humano, de aplicar cada día en su justa medida, un remedio tan fácil y al alcance de la mano, de todos, la cama, en su justa medida, para evitarnos muchas enfermedades.... y recurrir a la ayuda científica cuando sea necesario...

Establecer un horario de sueño constante, Entrenar tu cuerpo para acostarte a una misma hora siempre, y levantarte todos los días a la misma hora, lo que facilita el descanso nocturno regular.

Que tu dormitorio, sea un lugar oscuro, silencioso, lejos de mascotas que puedan interferir con el sueño, con buena ventilación.

Habitación con solo lo necesario, evitar acumulación de objetos. El frío y el calor dificultan el sueño. Mantener una temperatura entre 18° C, y 21 °C. 

Evita la cafeína, el alcohol y las comidas copiosas antes de acostarte. El ejercicio durante el día, como mínimo cinco horas antes de acostarte, ayuda a dormir mejor en la noche. Exponerse a la luz del sol, ojalá en la mañana, para reprogramar tu reloj biológico.

Baño con agua caliente antes de acostarte. Postura correcta al dormir, Cambios posturales. Colchón semi rígido, almohada baja y blanda.

Disponer de una música suave y relajante. Hacer ejercicios suaves de relajación, respiraciones profundas, o lectura de un libro, con luz cálida suave.

Apagar las luces para no retrasar la secreción de melatonina.

Apagar y retirar equipos electrónicos como computadores, tabletas y celulares, o cualquier fuente de luz del espectro LED, o luces azules, que engañan al cerebro porque semejan la luz del día y por lo tanto retrasan la secreción de melatonina, entonces no hay sueño. Se debe estar libre de esos equipos, dos horas antes de dormir. Si hay que trabajar hasta tarde, se recomienda, disminuir esa luz, con filtros naranja, que minimizan el impacto en el ciclo circadiano, o se puede usar fondo negro y letras blancas en la computadora para disminuir la luz.

Apagar las alertas de trabajo o notificaciones de smartphone, de correo electrónico, y mejor aún si están fuera de tu habitación.

Si vives en un entorno urbano, ruidoso, poner un ruido blanco o neutro, o encender un ventilador, que ahoga ruidos externos.

AYUDA CIENTÍFICA.

Existe una Sociedad Mundial del Sueño, dedicada a promover la salud del sueño en todo el mundo, porque consideran que es una amenaza para la salud y la calidad de vida, de hasta el 45% de la población mundial. Se incluye el sueño, junto con la dieta y el ejercicio, como uno de los tres pilares clave para tener una vida larga y sana. Se promueven las recomendaciones para entrenar el cerebro, con el objetivo de mejorar la higiene del sueño, y dormir más y mejor.

Después de analizar cada caso, y de los exámenes de rigor, neurólogos, psicólogos, psiquiatras, especialistas en trastornos del sueño, médicos funcionales y algunos naturistas, además de las recomendaciones y cambios en hábitos de vida, disponen de un amplio espectro de medicamentos para mejorar el dormir de los pacientes, atendiendo los mecanismos fisiológicos conocidos hasta ahora en el proceso del sueño, que pueden incluir. el Gaba, la Serotonina, Triptofano, el Magnesio, el Potasio, la misma Melatonina,  Vitaminas B y D, varias mezclas de productos naturales, que incluyen plantas con propiedades hipnóticas, como Pasiflora, Valeriana, Mejorana, etc., Zopiclona, Clonazepam, zolpidem, Pregabalina, Trazodona, Benzodiacepinas, Hidroxicina, Flunarizina, Antihistamínicos, Antigripales, Antipsicóticos, dimenhidranato, y otros tantos medicamentos, cuyo manejo siempre debe estar en manos de personal científico, porque la cantidad de efectos secundarios que pueden tener, la dependencia que pueden generar y muchos efectos perjudiciales, algunos a largo plazo y en el mismo sistema nervioso central, sobre el que actúan, los pueden hacer tan riesgosos, como no dormir adecuadamente.

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