53.- LA TEMPERATURA EN LOS QUIRÓFANOS.
CONSECUENCIAS DEL FRÍO EN LOS PACIENTES.
* Rubén Dario Quintana B.
Anestesiólogo.
Nota: Después de más
de dos años de no escribir en el blog, se retoma un tema ya tratado
anteriormente, por la importancia que reviste, para la mayoría de los pacientes
que a diario se intervienen. Como siempre en estos casos, con aportes que
tengan evidencia científica, pero tratando de hacerlo en forma que sean
asequibles para lectores no médicos.
Normalmente
hay una regulación fisiológica de la temperatura, donde un sistema de sensores
térmicos aferentes y sus respectivas respuestas eferentes, constituyen la termorregulación
fisiológica, por la cual el organismo trata de mantener una temperatura
constante en alrededor de 37 º C, + o - 0.2 -0.4 (98.6 º F ), considerándose en
ese nivel, la temperatura corporal normal. Se define como hipotermia, una
temperatura en una persona, por debajo de 36 grados centígrados.
En
los pacientes sometidos a cualquier tipo de anestesia, hay una combinación de
factores que contribuyen a la alteración de los mecanismos de termorregulación,
como son los anestésicos, la exposición a un ambiente hipo térmico en las salas
de cirugía, la infusión de líquidos fríos, la falta de ropa que los proteja del
ambiente, un ayuno prolongado, la poca actividad, la administración de
medicamentos que favorecen la pérdida de calor, el lavado o asepsia con
sustancias frías, y otras circunstancias que no permiten al paciente la
estabilización de su temperatura, llevando a que más del 20% de los pacientes
saludables se vean afectados por la hipotermia.
Los
agentes anestésicos volátiles e igualmente la anestesia regional, favorecen una
redistribución del calor desde el corazón hacia la periferia, por la
vasodilatación que provocan, lo cual se traduce en una inhibición de la termorregulación,
una habilidad normal del cuerpo, para regular la temperatura, ya que la piel y
otros tejidos al estar en contacto directo con un ambiente más frío, con aire
acondicionado en bastante movimiento, precipitan la pérdida de calor. La
temperatura se pierde por radiación, debido a que un cuerpo con mayor calor, lo
irradia a su alrededor y todas las superficies cercanas lo absorben, aunque
otros mecanismos como convección, conducción y evaporación pueden contribuir
también a la pérdida de calor de un organismo expuesto.
La
anestesia neuroaxial, también interviene en la termorregulación por un
mecanismo diferente, con este tipo de anestesia, en la parte bloqueada se
disminuye el temblor y la vasoconstricción y como gran parte de la regulación
de la temperatura central se da desde los sensores periféricos de la piel donde
se genera la señal del frío del medio ambiente, hay una información errónea,
porque a nivel central se interpreta como una temperatura normal, además de que
generalmente las conductivas se acompañan de sedantes, que perjudican también
la termorregulación.
Si
estos cambios ocurren en una población en buen estado general, con mucha mayor
razón en pacientes enfermos, con bajas reservas de energía y de grasas, en
niños, en ancianos, población más vulnerable, en maternas y neonatos, en trauma
severo y en general en todo paciente que de alguna manera tenga un compromiso
severo de su vida.
EFECTOS DELETÉREOS DE LA HIPOTERMIA
La
hipotermia puede causar en niños serias complicaciones, como acidosis, apnea,
aumento del consumo de oxígeno, alteraciones en la farmacocinética de los
medicamentos, trastornos de la coagulación y de la función plaquetaria,
disminución en la acción de varios sistemas enzimáticos, incremento en la rata
de infecciones y arritmias cardiacas. Los pacientes pediátricos son particularmente
susceptibles a la hipotermia, por tener una menor relación peso - superficie
corporal y unas reservas limitadas de grasa subcutánea para protección del
calor, en comparación con el adulto.
Igualmente
en los adultos se presentan efectos nocivos dependientes de la hipotermia, como
son el aumento del índice de infecciones en el área quirúrgica, fenómeno muy estudiado,
y que puede aumentar hasta tres veces el riesgo inherente a un procedimiento,
debido a que la hipotermia produce una disminución de la circulación
periférica, flujo sanguíneo cutáneo y subcutáneo, que finalmente se convierte
en mayor incremento de hipoxia titular, haciendo los tejidos más susceptibles a
las infecciones, por falla en los sistemas de defensa humoral, influencia
directa en la función de los neutrófilos, aún si los niveles de contaminación
son bajos, y a pesar del uso de antibióticos profilácticos.
Otros
efectos de la hipotermia, son la asociación con el incremento de eventos
cardiacos adversos, el aumento del sangrado intra operatorio, y el aumento en
los porcentajes de transfusiones, hasta en un 20%. Se disminuye el metabolismo
de medicamentos como los relajantes musculares y el propofol, y se aumenta el
período de recuperación, y la estancia hospitalaria, por tanto, mayores costos.
Isquemia miocardica. En los pacientes con
enfermedad cardiovascular, la hipotermia incrementa tres veces más los riesgos
de eventos miocárdicos adversos, por aumento de la presión arterial, aumento de
la frecuencia cardiaca, aumento de las catecolaminas circulantes, y aumento de
la norepinefrina hasta cinco veces, y al mismo tiempo se pueden producir
alteraciones en la disociación en la curva de la oxihemoglobina, que se desvía
hacia la izquierda, lo cual lleva a reducir el oxígeno disponible en los
tejidos. Esta combinación de alteraciones, con el aumento en la demanda de
oxígeno, puede llevar a una pérdida de equilibrio en el aporte de oxígeno, y
terminar en isquemia miocárdica.
Prolongación
del efecto de las drogas, por la disminución en el flujo sanguíneo de hígado y
riñones, disminuye el metabolismo y la excreción, y genera cambios en el
volumen de distribución de relajantes musculares, anestésicos volátiles y
agentes anestésicos intravenosos.
Diátesis
hemorrágica. Se puede presentar por cambios en
el sistema de coagulación por tres mecanismos, alteraciones en la función
plaquetaria, porque hay disminución en los niveles de tromboxano, alteraciones
en la cascada de la coagulación, y en la fibrinolisis.
En
condiciones normales, la temperatura es mantenida por medio de una derivación
arterio-venosa localizada en la superficie de la piel. Los anestésicos tienen
un profundo efecto sobre los mecanismos termorreguladores porque inhiben la
vasoconstricción producida por el frío, lo cual promueve la pérdida de calor y
por tanto la hipotermia, en presencia del frío ambiental. Normalmente, el calor
del cuerpo, no se distribuye uniformemente, si no que se concentra más en la región
central, cabeza y tronco, mientras qué hay más enfriamiento en áreas
periféricas. Con la anestesia, hay vasodilatación por pérdida del tono
simpático, entonces el calor fluye hacia la periferia, produciéndose la perdida
por un mayor contacto con el medio ambiente, lo que lleva a perder entre 0.5 a
1.5 º C en la primera hora.
El
uso de la hipotermia en forma terapéutica tiene indicaciones precisas y
limitadas, con efectos benéficos demostrados en estudios clínicos, como son el
manejo de pacientes post paro cardiaco, hipoxemia neonatal, cirugía de
aneurisma aórtico, después de trauma cerebral, o cirugía de aneurisma
intracerebral (no hay consenso en estos casos), en otros casos se asocia con
incrementos de la morbilidad y la mortalidad.
LA TEMPERATURA DEL QUIRÓFANO.
El
gradiente entre la temperatura ambiente en la sala de operaciones y la del paciente,
determina la pérdida de calor, y es el factor más crítico, en la generación de
hipotermia en los pacientes. Se ha establecido desde hace mucho tiempo, un
criterio erróneo, en el sentido de que entre más frío esté el quirófano, hay
menos posibilidades de que se presenten infecciones, por eso en nuestro medio,
en algunos sitios se encuentran áreas quirúrgicas con temperaturas que oscilan
entre 14 y 18 º C, cuando hay rangos de temperatura establecidos, más
beneficiosos para los pacientes en todos los sentidos. El nivel de temperatura
más aceptado está entre 19 y 22 º C.
En
Colombia, el único mandato legal que se refiere a la temperatura, es la
Resolución 4445 de1996.
Artículo
34. De los servicios quirúrgicos y obstétricos. Parágrafo. Que dice específicamente,
la temperatura del quirófano será de 21 º C, la humedad relativa del aire del
50%, La velocidad del viento de 60 cm/seg. y el aire acondicionado con flujo
laminar y recambio de aire entre 25 y 30 veces por hora.
La
Sociedad Colombiana de anestesiología, ha publicado trabajos donde sostiene que
la temperatura ideal en beneficio de los pacientes son 22 grados C.
QUE MEDIDAS SE DEBEN TOMAR PARA PREVENIR LA
HIPOTERMIA.
El
mantenimiento estable de la temperatura interna es necesario en humanos y en
animales, para un óptimo funcionamiento de múltiples órganos y sistemas, y
mantener esa normotermia es una de las razones para que el ambiente de los quirófanos
permanezca en un nivel donde el gradiente de temperatura no lleve al paciente a
una pérdida de calor, especialmente si no existen adecuados sistemas de
calentamiento. En este aspecto, es frecuente que se presenten diferencias de
criterios, con el personal quirúrgico, por el uso necesario de ropa quirúrgica,
el estrés en el procedimiento, y la producción de calor de algunas lámparas
cielíticas, aunque esto hoy en día está minimizado, porque son tipo LED, con
escaso poder de calor radiante. Es necesario
establecer un equilibrio entre el bienestar y los beneficios fisiológicos del
paciente, como el objetivo primordial del entorno, y la posible incomodidad de una
parte del personal presente en el área quirúrgica.
Hay
suficiente evidencia, de que el calentamiento de los pacientes, como mínimo por
30 minutos antes de pasar a cirugía, y luego en el intra operatorio, con un
método adecuado como el de aire forzado, disminuye la incidencia de hipotermia
inadvertida y baja el porcentaje de infecciones del 14% al 5%.
El
cubrimiento con ropas y mantas que disminuyan la pérdida de calor, favorece las
condiciones del paciente para llegar al quirófano.
Suministrar
líquidos intravenosos, calentados previamente a temperaturas entre 38 y 40º C.
En
salas de cirugía, cubrir las partes expuestas con materiales que impidan el
contacto directo del medio ambiente y la piel del paciente.
Proporcionar
directamente al paciente, calor con sistemas como el aire forzado, uno de los
métodos más efectivos, si se van a realizar procedimientos de más de 30
minutos. Usándolo en el pre y el intra operatorio.
Otras
técnicas de calentamiento, incluyen mantas de agua circulante, y mantas
calentadas de algodón. En ningún caso se debe exceder de 40 º C (104 º F).
Se
ha intentado el calentamiento de los gases, para tratar de proporcionar calor
por vía aérea, pero se comprobó que la pérdida de calor por esta vía es
pequeña, y no tiene mucha influencia en la temperatura central.
Mantener
la normotermia en los pacientes quirúrgicos cumple un papel importante en la
disminución del riesgo de infecciones, ya que la hipotermia y la
vasoconstricción que produce, se traduce en una disminución de la presión
parcial de oxígeno en los tejidos y por tanto en menos habilidad del organismo
para combatir las infecciones.
Para
el paciente sometido a un frío exagerado, el solo temblor como mecanismo de
respuesta del organismo, es motivo de una gran incomodidad y la exposición al
frío, perdura en su memoria como el recuerdo negativo más presente en las
experiencias vividas en el área hospitalaria.
Todos
los pacientes con cirugías mayores a 30 minutos, deberían recibir intra operatoriamente
calentamiento con aire forzado, para mantener como mínimo una temperatura de
36.5 º C; y medición de la temperatura, en momentos críticos cada 15 minutos, y
si está estable, cada 30 minutos.
Es
responsabilidad de todo el equipo quirúrgico, contribuir para el confort del
paciente y para que se le puedan ofrecer las condiciones adecuadas para una
mejor adaptación fisiológica al entorno y disminuir los riesgos.
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