34- BREVE HISTORIA DE LA SALSA
* Rubén Dario Quintana B.
Anestesiólogo
Se dan varias definiciones para la Salsa, desde que es: La mezcla y fusión de distintos géneros de la música cubana, principalmente el Son, y el Danzón con su variante la Rumba, con elementos de otros géneros del Caribe, como la Bomba, la Plena, la Cumbia, y en ocasiones elementos de la Samba, hasta la negación de que la Salsa exista como género musical identificable.
Queremos aquí recordar muchos momentos memorables del antes y el después del inicio de la Salsa. No es una investigación académica, como muchas que hay sobre el tema, ni un estudio sociológico, y menos una revisión técnica desde el punto de vista musical, pero si una visión sentimental de alguien que tuvo la fortuna de disfrutar, no desde el escenario, como lo hacen frecuentemente quienes hablan con autoridad del tema, sino como lo recordamos la mayoría de los mortales que la vivimos, desde un nivel más bajo, el de la pista de baile, desde donde aprendimos los movimientos inspirados en esos nuevos sonidos que llegaban de tierras lejanas.
El baile era cada vez más la expresión de la creatividad individual, en función de la habilidad y la identificación con un ritmo que con letras de historias urbanas transmitían sentimientos de rebeldía, igual que ocurría para la época en la sociedad americana con el rock, el rock and roll y los blues. Los movimientos coordinados del cuerpo, especialmente pies, caderas y hombros, como respuesta a la intensa vibración de potentes equipos de sonido, que habían sufrido un desarrollo tecnológico paralelamente al cambio musical, iban arrastrando cada vez más adeptos con lo que podía considerarse, porque no, un cambio sociocultural en muchas regiones.
Y se impuso esa nueva forma de bailar, no la de los movimientos acrobáticos de los bailarines de demostración y promoción que desde esa época y hasta ahora, descrestan en sus presentaciones, ni los movimientos coordinados y en grupo de las escuelas de Salsa y menos las demostraciones espectaculares de los concursos internacionales de Salsa, que son admirables y hermosos, pero más bien desaniman y amilanan a quienes pretenden iniciarse en el ritmo, sino lo que la mayoría de las personas sienten, el placer de interpretar masivamente con el cuerpo las sensaciones que transmite una música contagiosa y estimulante.
Cualquier actividad de la vida que se considere una forma de expresión cultural, no puede atribuirse en su origen a una sola persona, o un pequeño grupo de personas, ni siquiera a una época fija, porque su formación se debe al aporte múltiple de distintos individuos, grupos y países, que actúan, modifican, contribuyen, e innovan para dar una forma definitiva en un momento dado, pero como tal, siempre estará sujeta a cambios. Al tratar de mencionar esos orígenes, siempre se corre el riesgo de omitir nombres importantes en el desarrollo del proceso. Por eso aquí sólo mencionaremos algunos nombres de personas, grupos, temas musicales y lugares que perduran en la memoria colectiva y en la historia de la salsa.
ANTECEDENTES.
A finales del siglo XIX, como resultado de una mezcla de culturas, creencias e ideas, surgen en Cuba, las manifestaciones musicales más influyentes posteriormente en la estructura y la forma de la salsa: El Son, el Danzón y la Rumba, dentro de una multiplicidad de tendencias musicales que proliferan en la isla.
Inicialmente el Son Montuno, es un estribillo de cuatro compases cantado por un coro, y acompañado por el tres, la guitarra típica cubana, las maracas y la clave. Es la unión de instrumentos de percusión africanos, con los de cuerda pulsada españoles. En la década del 40, se añaden la trompeta, el piano y la tumbadora, conformando los Conjuntos, que empiezan a tener éxito internacional. Luego se deja de utilizar la guitarra, quedando sólo para los soneros. De esta época se destacan, la Sonora Matancera y el conjunto Casino, que también hicieron famosos otros ritmos cubanos como la Guaracha en esa época.
Posteriormente, se desarrollan otros ritmos asociados, como el Cha cha cha y la Pachanga, que con la formación de los grupos denominados Charangas, incluyen el piano, el violín y la flauta, pudiendo incluir también el contrabajo, la viola, el violonchelo, y en la percusión timbales o pailas y güiro. Ya en los años cincuenta, se integran también dos trompetas y después el trombón.
En los años cincuenta, la orquesta charanguera más importante en Cuba, fue la orquesta Aragón, fundada en 1939, que acompañó mucho tiempo a Beny Moré.
A finales de los sesenta y principios de los setenta, los Van Van (Juan Formell) crearon el Songo, al mezclar el Son con la música electrónica americana, el Beat, pero sin duda el Son, es el género musical cubano que mas influyó en la Salsa, tanto en su estructura instrumental como musical.
ANTECEDENTES EN NEW YORK
En esa mezcla de culturas y razas de la ciudad de Nueva York, con una presencia cada vez mayor de población latina procedente principalmente de Puerto Rico, y de Cuba, va apareciendo también su influencia en la música, y se registran algunos hechos. En 1930 llega el músico cubano Mario Bauza, quien introdujo cambios en la interpretación del Jazz y se convirtió en el director musical en el Hotel Savoy. Mario llevó de Cuba a Machito, que dirigió por varios años la orquesta del Club la Conga, y ya en 1940, se le llamaba Salsa a la música de Machito. Luego llegó Mongo Santamaría, Chano y otros soneros y junto a Dizzie Gillespie, interpretaban lo que se llamó Jazz afrocubano o Jazz Latino.
A finales de los cuarenta y principios de los cincuenta, un músico cubano Dámaso Perez Prado, le da gran impulso en México al Mambo, un ritmo creado por Cachao en 1939, a partir del Son montuno y el Danzón, pero acelerando el ritmo y agregando instrumentos a la orquesta, tuvo un gran éxito internacional y fue adoptado por las grandes orquestas que tenían asiento en Nueva York para la época, y artistas como Tito Rodríguez, que también tenia éxito como bolerista, y Tito Puente, se pegaron a él.
Como el Mambo precisaba de movimientos bastante sofisticados para el baile, un ritmo que llegó de Cuba, más cadencioso y fácil de marcar por ser un poco más lento, el Cha cha cha, lo fue reemplazando rápidamente. Una ciudad multicultural como Nueva York, era el paraíso de las celebridades, y la música reunía a la gente alrededor de importantes centros nocturnos por donde desfilaban las estrellas, como el Palladium, desde donde se imponían los éxitos. En el período de post guerra, por la depresión económica, más los cambios sociales con la aceptación en parte de la comunidad negra, y la influencia de los músicos caribeños, se empieza a cambiar la fastuosidad y elegancia de las Big Bands en Nueva York, que habían tenido su época dorada con el Jazz, y nacen orquestas más pequeñas, entre ellas las Charangas, que también marcaron la historia.
LAS CHARANGAS
En 1958, Charlie Palmieri, organizó la Charanga Duboney junto al flautista dominicano Jhonny Pacheco y el magnífico cantante Vitín Avilés, alcanzando un éxito sin precedentes, mientras que en Cuba en 1959, se creó el ritmo Pachanga (Eduardo Davison ), que luego popularizaron las Charangas. Como dice el mismo disco de Palmieri, La Pachanga se baila así, y que hizo muy popular Joe Quijano; había confusión entre Pachanga y Charanga, y aunque lo trata de aclarar con el disco, posteriormente se graban discos con el nombre de charanga como ritmo. Otras Charangas de gran éxito, fueron La Charanga Moderna de Ray Barretto, que se adelantó al estilo salsero de los setenta e incorporó trompetas y trombón. Barreto y Joe Cuba, fueron los primeros en utilizar la palabra Salsa con el sentido de estilo musical. Otras fueron, Nuevo Ritmo de Mongo Santamaria (1962) y la Orquesta Broadway de los hermanos Zervigon. Ya a mediados de los sesenta, empezaron a dominar el mercado, agrupaciones más pequeñas, como el Sexteto de Joe Cuba, la Perfecta de Eddie Palmieri, y la orquesta de Richie Ray.
Cuando se produce el bloqueo de los misiles en Cuba, también se corta el flujo musical y empieza la decadencia de la música latina en Nueva York, pero al mismo tiempo hace su entrada el Rock and Roll y domina el ambiente musical de la ciudad. La comunidad latina encerrada entre una tendencia que no sentía como propia, y la nostalgia por su música, empieza a hacer mezclas de los ritmos y como resultado de esa fusión de jazz, rock y música latina, empiezan a perder vigencia las Charangas y el movimiento de la Pachanga, nace el Jala Jala y surge el inmediato precursor de la Salsa, para muchos la salsa misma, y se llamó el Boogaloo, o, Bugalú latino, de donde nacen las grandes orquestas y cantantes de resonancia mundial en el género.
EL BOOGALOO
EL bugalú fue el primer estilo musical producido en Nueva York por latinos, en el que se mezclaban ritmos afrocubanos, con elementos del Jazz y los Blues. Hubo orquestas y temas que marcaron un hito en este ritmo, como Micaela y I like it like that de Pete Rodriguez, con una particularidad de ellos en Colombia, especialmente en Cali y su zona de influencia, Cauca y Nariño, y es que se tenía la percepción de que era un ritmo muy lento, entonces esos discos LP, prensados a 33 revoluciones por minuto, se escuchaban a 45 rpm, lo que les daba un sonido particular y aceleraba el ritmo para el baile.
La simplicidad de la música atrajo muchos músicos y atrapó la atención del público, y se consolidaban temas de éxito, como El Pito, de Joe Cuba, el Watusi de Ray Barreto, o nombres importantes como Cortijo y su Combo, Tito Puente, Eddie Palmieri, o Ricardo Ray con su disco, Jala Jala y Boogaloo, y un hecho importante es que se abren las puertas a un trombonista del sur del Bronx, Wiliie Colon, quien dirigido por Johnny Pacheco y su orquesta, que ya incluye la flauta y los violines, graba en 1967 su primer disco, El Malo, con la condición de que debe recibir a un cantante procedente de Puerto Rico, de nombre Hector Pérez, quien adopta el nombre artístico de Hector Lavoe, y se estructuran así los cimientos de lo que sería la SALSA!!
LA FANIA ALLS STARS Y LA SALSA.
En 1964, Johnny Pacheco, toma una pequeña compañía de discos de Nueva York, se asocia con Jerry Massuccí, un abogado visionario y hábil para los negocios, y fundan la Fania que se convertiría en la compañía de discos de salsa por excelencia, y a partir de esta compañía es que se genera el florecimiento y la expansión de este género musical por todo el mundo, y la consolidación como estrellas de muchos de los intérpretes y las orquestas dedicadas al ritmo.
La Fania empieza a contratar los mejores músicos y cantantes del momento. En los años 65 y 66, contrata a Larry Harlow y Bobby Valentin, que se convirtieron rápidamente en estrellas en el mundo latino de Nueva York. Para el 67 contratan a Ismael Miranda y también a Willie Colón, el salsero mas atrevido en términos de experimentación musical, en unión con Hector Lavoe, con quien actuó y grabó durante ocho años. En 1969, ingresó Roberto Roena y su orquesta Apollo Sound.
El objetivo de la Fania siempre fue asegurar el éxito, con músicos que tuvieran un bagaje musical importante o fueran ya grandes estrellas. Por ejemplo en 1971, reunió con gran éxito bajo la dirección de Johnny Pacheco, a los también directores de orquesta, Ray Barretto en la tumbadora, Larry Harlow en el piano, Willie Colon en el trombón, Bobby Valentín en el bajo, y Roberto Roena en el bongó, junto a Richie Ray y Bobby Cruz, que ya eran unas estrellas en el firmamento neoyorquino, y los cantantes Pete "El Conde" Rodriguez, Adalberto Santiago, Hector Lavoe, Ismael Miranda, Santos Colón y Cheo Feliciano.
En la salsa se hacen evidentes la "descargas", que le dan relevancia a la instrumentación musical, y a músicos que estaban relegados a la parte posterior de la orquesta, y así sobresalen Tito Puente en los timbales o José Fajardo en la flauta, o también las descargas de Piano, como por ejemplo en el Sonido Bestial de Ricardo Ray, para muchos la máxima expresión de la Salsa, donde los instrumentos se vuelven muy emblemáticos del ritmo, como lo fueron en su momento, en el mambo o en la cumbia.
Después de vender millones de discos, la Fania hizo varios intentos para americanizar la Salsa, y tratando de desligarse un poco de sus orígenes caribeños, hizo cambios como introducir una guitarra de Rock en sus composiciones con Jorge Santana y elaboró dos películas sobre el tema, para cautivar la cultura Pop norteamericana, con lo cual sólo logró éxitos individuales de sus cantantes, como El Ratón de Cheo Feliciano, que había grabado previamente con Joe Cuba, o el tema Mi gente de Hector Lavoe, o Bemba Colorá de Celia Cruz, que la coronó como reina musical de la Fania, pero finalmente el objetivo con ese apetecido mercado nunca se cumplió, aunque si logró expandir la Salsa a mercados tan diversos como África, Europa y Japón, gracias a sus discos, viajes y presentaciones en vivo.
En 1974, llegó a Nueva York Rubén Blades, un abogado panameño, y en 1977 empezó a grabar con Willie Colón, escribiendo letras con contenido social, que le dieron un giro a la tendencia musical, con discos que eran no solo para bailar. Su disco Siembra, que incluía Pedro Navaja y Plástico, tuvo un éxito impresionante no solo en Nueva York, sino en toda Latinoaméríca.
Luego se disolvió esa sociedad creativa, Lavoe enfermó, Massuchi y la Fania All Stars empezaron a tener problemas económicos, haciendo apariciones cada vez más esporádicas, y la Salsa fue eclipsada por el gran impulso del Merengue dominicano, la Bachata y la Salsa romántica.
Posteriormente RMM dominó el panorama salsero en Nueva York, incorporando músicos de calidad que llevaron a Rhalp Mercado a obtener ventas sin precedentes. Se hizo a artistas como Marc Anthony y la India, junto a Tito Nieves, Tito Puente, Eddie Palmieri y la eterna Celia Cruz, equiparando y superando en los noventa, lo que la Fania logró en los setenta.
LA SALSA EN LATINOAMÉRICA
La salsa poco a poco se convirtiendo también en una parte muy importante de la escena musical en varios países de Latinoamérica, Cuba, Puerto Rico, Colombia, Venezuela y Panamá, adoptaron la Salsa, crearon nueva música, hicieron arreglos y se formaron orquestas cuya contribución al desarrollo del ritmo y la aparición de maestros y artistas de talla mundial, marcaron un hito en esta historia, y perduran hasta nuestros días.
En Colombia en los años 70 se vincularon orquestas de gran resonancia y éxito como Fruko y sus Tesos y Latin Brothers.Grabó en 1972 A la memoria del muerto, con Piper Pimienta Diaz como cantante y en 1975, El Preso. En 1974, Las Caleñas son como las flores, en 1975, Buscándote con Lathin Brothers, y en 1976, Patrona de los reclusos con Joe Arroyo. En los ochenta se crearon Los Titanes, Grupo Niche, del maestro Jairo Varela, la orquesta Guayacán, dirigida por Alexis Lozano, los grandes que aún siguen vigentes, como también el Grupo Galé. Y cantantes inmortales como Joe Arroyo, Wilson Saoko, Charlie Cardona, Tito Gomez(Puerto Rico).
En 1975 la Dimensión Latina de Venezuela, grabó el disco Llorarás con Oscar De León, y el Gran Combo de Puerto Rico, grabó en forma de Salsa el bolero Falsaria. Previamente la orquesta Nelson y sus estrellas grabó Londres entre muchos otros éxitos. En 1971 Eddy Palmieri, grabó Vámonos pal Monte y Cheo Feliciano su gran éxito Ana Caona. En 1974 Johnny Pacheco y Celia Cruz grabaron Quimbara.
En países como Perú, tuvieron éxito artistas como Alfredito Linares que se extendió por Latinoamérica y Lucho Macedo.
ANTECEDENTES EN COLOMBIA.
Si analizamos de donde veníamos los bailarines en Colombia, hay muchos temas y ritmos, que hacían fácil nuestra transición a la Salsa. Podemos mencionar: Desde 1962, los Corraleros de Majagual, que con su extenso repertorio musical que incluía el porro, tuvo artistas que luego fueron independientes como Julio Ernesto Estrada, Alfredo Gutierrez, Lizandro Meza, Eliseo Herrera, Lucho Argaín, Calixto Ochoa y otros. El Conjunto miramar, y su disco Carruseles, el Sexteto Miramar y su disco Salsa Boogaloo, los Teen Agers, los Graduados, Gustavo Quintero, Peregoyo y su Combo Vacaná, Rodolfo Aicardi, la Sonora Carruseles, Carlos Roman con su Very Very Well o internacionales, como Daniel Santos y el Corneta, con la Sonora Matancera, Que viva Changó con Celina y Reutilio, la charanga Los Cocacolos, de Roberto de la Barrera, La fiesta no es para feos, con los Guaracheros de Oriente, El Carretero con el cubano Guillermo Portabales, La Pachanga se baila así de Joe Quijano y Acuyuyé de Johnny Pacheco, las grandes orquestas de baile venezolanas, e infinidad de agradables canciones y excelentes artistas, antes de llegar para nosotros EL BUGALÚ.
CONCLUSIÓN
La Salsa continúa siendo un fenómeno mundial desde el punto de vista bailable donde se disfruta a todos los niveles, independientemente de las raíces culturales, étnicas o económicas, pero la participación de personas o músicos jóvenes es poca, entonces se re-graban los temas de glorias pasadas, lo cual mostraría una proyección condenada a desaparecer como valor cultural de la memoria colectiva, entonces se hace necesaria la capacidad de adaptarse a las nuevas corrientes musicales, para que esté siempre presente en el futuro y no se extinga. Que no sean solo ritmos inmortales para quienes crecimos, sentimos y gozamos durante medio siglo, esas sensaciones hechas canción.
Artículo:Historia de la Salsa, desde las raíces hasta 1975
Profesor Nicolás Ramos Gandía
Universidad Interamericana de Puerto Rico.
