32.- EL PRURITO, UN EFECTO SECUNDARIO DE LOS
OPIOIDES, FRECUENTE, INCÓMODO Y NO SIEMPRE CONTROLABLE.
*Rubén Darío Quintana B.
Anestesiólogo.
Los efectos secundarios de los opioides
utilizados para el control del dolor por cualquier vía, van desde los
potencialmente mortales como la depresión respiratoria y el síndrome orgánico
cerebral inducido por drogas, hasta los menos graves, y no por eso menos
incómodos, como la emésis, el prurito, la retención urinaria, el estreñimiento,
la sedación, mareos, disforia, reactivación del herpes labial, alopecia areata
etc.
El prurito puede ser un síntoma de
múltiples enfermedades, y generado por diversos mecanismos de acción, que se
presenta en distintos grados de severidad y variada duración. Son muchos los
medicamentos que pueden desencadenarlo, por ejemplo: Antibióticos, antagonistas
de la angiotensina, beta bloqueadores, adrenérgicos, diuréticos, estatinas,
metildopa, alopurinol, aines, heparinas fraccionadas, antipalúdicos,
inhibidores de la recaptación de serotonina, anticonvulsivantes, tamoxifeno,
estrógenos, esteroides anabólicos, neurolépticos, antidepresivos, etc.,
utilizados en forma sistémica, y otros
por vía epidural y raquídea como los opioides, o también medicamentos tópicos.
Y puede presentarse con la primera dosis, o retrasarse su presencia hasta
varias semanas después.
Se reconocen cuatro categorías: Prurito
receptivo, neuropático, neurogénico y psicógeno.
Receptivo cuando se origina en la piel;
empieza en las terminaciones nerviosas libres, y se transmite por fibras C
amielínicas en el cuerno posterior, que también transmiten el dolor, y a través del tracto espinotalámico, llega
el estímulo al cerebro, donde se percibe como
picazón. Puede producirse por varios mediadores pruritógenos, el más
común la histamina, a través de los receptores de histamina tipo 1, o por la
serotonina en los receptores de
5-hidroxitripatamina (2 y 3), por citocinas, o por medio de los receptores de
opiaceos (exógenos y endógenos), en los receptores Mu y los receptores Kappa, o
también por neuropéptidos como la sustancia P.
Los receptores opioides y serotoninérgicos,
se han propuesto como receptores centrales del prurito, y algunos actúan por
liberación de histamina desde los mastocitos y otros en forma independiente,
razón por la cual no siempre hay una buena respuesta con los antihistamínicos.
Por ejemplo, el prurito neuropático, se produce por vía neural, cuando hay
algún daño en un punto de la vía aferente. Es el caso del prurito post
herpético o el secundario a un tumor cerebral, o el inducido a nivel central en
la comezón urémica o colestásica, que es de origen neurogénico y tampoco
responde a antihistaminicos.
El prurito psicógeno, se asocia a
desordenes psiquiatricos.
En cirugía, se presenta con una alta
frecuencia en los pacientes en quienes se adiciona a los anestésicos locales,
en anestesia neuroaxial, un opiode en pequeñas dosis, con el objetivo de
proporcionar una analgesia efectiva y prolongada en el período post operatorio,
lo cual hoy en día es casi una norma, sin embargo su uso se asocia a una amplia
gama de efectos colaterales, entre los que están náuseas , vómitos y prurito.
Su incidencia mayor, es en su empleo por vía espinal, ya que por la baja liposulobilidad, los opioides intratecales, migran fácilmente por el Liquido Cefaloraquideo (LCR), alcanzan la porción caudal de la médula y estimulan los receptores opioides en los cuernos posteriores. Su mecanismo de acción no está completamente claro, pero se ha implicado en su producción, al receptor de 5-hidroxitriptamina, subtipo 3. (5-HT3), el cual tiene abundante presencia en las astas posteriores del cordón espinal dorsal y del tracto del nervio trigémino en la médula.
Los medicamentos opiáceos más utilizados
son morfina entre 150 y 300 mcgs, fentanil entre 10 y 25 mcgs, sufentanil entre
2,5 y 10 mcgs, por vía intratecal y asociados a bupivacaina entre 2 y 15 mgs, o
por vía epidural, también asociados a lidocaína.
La manifestación clínica en este caso, se
presenta con mayor frecuencia en el cuello, parte superior de la cara, nariz y
ojos, posiblemente por una mayor presencia de receptores opioides en el núcleo
espinal del nervio trigémino, y también en tórax y abdomen.
Con el uso de opioides por vía sistémica,
se presenta el prurito, entre un 2 y un 10 %, de los casos, pero puede llegar
a un rango entre 60 y 100% de los casos,
con el empleo de la morfina intratecal, especialmente en maternas, que se
consideran mas sensibles, lo cual puede explicarse por la interacción de los
estrógenos con los receptores opiáceos, ya que en cirugía de ortopedia, a las
mismas dosis, la incidencia es entre 30 y 60 %.
La morfina al unirse al receptor opioide,
ocasiona el prurito, mecanismo que se ha visto también implicado parcialmente
en el prurito de otras causas, como en la colestasis, o el prurito post
herpético, donde se ha detectado aumento de la metionina y de encefalinas, péptidos
opioides endógenos, y también incremento de la presencia de ácidos grasos.
TRATAMIENTO.
Los antihistaminicos y sedantes como la hidroxicina,
doxepina y difenhidramina, se usan en primera línea en el tratamiento del
prurito, sin embargo, no son efectivos en condiciones que no sean urticaria,
donde juega un papel importante la histamina, en cambio en el prurito
secundario a opioides son inefectivos, pero pueden ayudar al paciente por su
efecto sedante. Los mediadores neuroactivos como la gabapentina y la
pregabalina, son efectivos para varios tipos de prurito, ejemplo, los de origen
renal y neuropático(herpético).
Los antidepresivos, inhibidores selectivos
de la recaptación de serotonina, reducen los síntomas en varios tipos de
prurito, incluyendo el psicógeno ( sertralina, fluoxetina, fluvoxamina) y el
mirtazapine un nuevo antidepresivo que bloquea selectivamente los receptores
5-HT2 y 5-HT3, a dosis de 30 mgs v.o. preoperatoriamente, disminuye la
incidencia, la severidad y acorta la duración del prurito, y tiene un fuerte
efecto antihistamínico, a pesar de ser un antidepresivo clasificado como
noradrenérgico y serotoninérgico.
La dexametasona, es efectiva para reducir
el vómito post operatorio, inclusive el inducido por opiáceos, pero no es
efectiva para reducir el prurito del mismo origen. El droperidol, es
significativamente superior para reducir náuseas y vómito en el post operatorio,
si se compara con la metoclopramida por debajo de 20 miligramos.Es un potente
antagonista de los receptores de dopamina D2 y tiene una débil actividad anti
5-HT3, pero se ha usado para el prurito por opioides, lo mismo que el
alizapride que tiene iguales características. La metoclopramida, otro
antagonista del receptor de dopamina D2, ha mostrado ser inefectivo para el
prurito.
El resultado de varios metanálisis sobre el
tema, encuentran una clara interacción entre los receptores de 5-HT3 y opioides
en la generación del prurito, y consecuentemente, los antagonistas de estos
receptores, son un tratamiento profiláctico efectivo en el control del prurito
inducido por opioides aplicados en el tracto neuroaxial. Estos medicamentos
como el ondansetrón, que se usa en la prevención de náuseas y vómitos post
operatorios, tienen un papel importante
en el control del prurito, según estas revisiones.
El dolasetrón, también potente antagonista 5-HT3, ha producido resultados
contradictorios, e igual el granisetrón
3 mgs por via IV, lo mismo que fármacos como el droperidol, con
excelente acción antiemética, pero eficaz para prevención del prurito, por
encima de 5 mgs, donde ya produce sedación y somnolencia. Tambien es frecuente
el uso del propofol, la alizaprida, y entre los aines, el tenoxicam o el
diclofenaco, han mostrado algunos resultados positivos. Usando granisetrón en
combinación con diclofenaco, se han obtenido mejores resultados.
El hecho de que los antagonistas de los
receptores mu ( naloxona, nalbufina ), revierten el prurito relacionado con los
opiáceos, es también una prueba de que el mecanismo de acción es de control
central y mediado por receptores mu, y por esta razón se han estudiado
ampliamente, como también el butorfanol, agonista de receptores mu, y
antagonista de receptores kappa, opioide de administración nasal, iv, o im, utilizado en la migraña. Es 5 a 8 veces más potente como analgésico que
la morfina, y reduce el prurito intratable asociado a linfomas, colestasis y
uso de opioides.
La naloxona es la mas estudiada, con muy
buenos resultados, pero por ser antagonista, revierte también el efecto
analgésico. La naltrexona no tiene buen efecto en el prurito por debajo de 9
mgs vo. Por encima de 9 mgs, hay buena respuesta, pero aumenta el nivel de
dolor. La nalbufina, por ser antagonista y agonista, es eficaz en el control
tanto del prurito como del dolor.
Las resinas de intercambio iónico como la
colestiramina que se utilizan en el prurito por colestasis secundaria a
medicamentos, se relacionan con incremento de colecistoquinina, hormona con
efecto antiopioide, y por ese mecanismo puede ayudar al control del prurito
secundario a este tipo de medicamentos. Y al contrario, en casos severos en
pacientes con colestasis, se administran antagonistas opioides como nalmefene,
naloxona y naltrexona, mejorando el prurito.
Otros tratamientos posibles son los
inductores del metabolismo hepático, como el fenobarbital y la rifampicina, mas
frecuentemente usados en colestasis, de los cuales la rifampicina de 300 a 450
mgs día, podría tener efecto antiopioide. En casos severos, se puede considerar
la plasmaféresis.
El dronabinol, 5 mgs en la noche, ha sido
útil en prurito intratable. El propofol en dosis subhipnóticas usado en
colestasis, proporciona también algún beneficio en tratamiento y prevención del
prurito por opioides y ejerce su acción por inhibición de la transmisión del
estímulo en el asta posterior de la médula espinal. Se usa en bolos de 10 hasta
30 mgs, pero los resultados son contradictorios.
CONCLUSIONES
El prurito, un bien reconocido efecto
adverso de los opioides neuroaxiales, tiene gran impacto en el confort del
paciente y afecta su calidad de vida, además de que impide continuar la terapia
analgésica con ellos. Una vez producido, el tratamiento es complejo y no hay un
esquema claramente definido. Si está claro que es mejor prevenir que tratar
estos molestos síntomas.
Cuando se considere necesario adicionar
medicamentos opioides al anestésico local para el control del dolor
postoperatorio, hay que pensar también en usar previamente o simultáneamente
otros medicamentos que ayuden a minimizar o controlar la presencia de prurito.
Con distintas posibilidades de éxito en ese empeño, están disponibles para ser
usados, el tenoxicam o el diclofenaco rectal, la gabapentina oral
preoperatoria, los antagonistas 5-HT3. (Ondansetron el más usado en nuestro
medio), el propofol a dosis subhipnóticas, el butarfanol, y aún el droperidol
mezclado con aines.
Para no perder la excelente opción de una
mejor y más prolongada analgesía post operatoria derivada de la anestesia
neuroaxial, la mejor decisión es utilizar el tratamiento profiláctico, para no cambiar un beneficio por un molesto
síntoma.